Capítulo 02

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02 - Bienvenidos a Monde Land

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02 - Bienvenidos a Monde Land

El sol recién salía de su escondite detrás de las montañas cuando yo me despierto con una botella vacía en la mano y un dolor de cabeza un poco más severo de lo normal.

Tambaleante, logro salir a la entrada del granero, dejando que los primeros rayos del sol me iluminen la cara. Con los ojos cerrados, decido inspirar profundamente, esperando que la brisa del amanecer llenara mis pulmones. Pero soy altamente decepcionada cuando el aroma que me llena es olor a madera quemada.

A lo lejos puedo ver el lugar que fue mi hogar por los últimos 9 años, teñido de negro en el suelo.

La imagen comienza a tornarse borrosa en mis ojos al mismo ritmo que siento el aire abandonar mis pulmones. De repente me siento más mareada y nauseabunda de lo que estaba anoche.

Con pasos que parecieron eternos, por fin estoy parada en lo que hace un anochecer atrás llamaba la puerta de mi hogar; ahora, una montaña de cenizas que insisten en irse con la leve brisa mañanera.

Mientras me hacía paso por las maderas y restos de muebles que había en el suelo, mis ojos vacilantes buscaban algo que no querían encontrar. Pero, para mala suerte de mi paz mental, no hallaron más que escombros, cenizas y recuerdos que ahora solo existen en mi memoria.

Tome asiento en las escaleras de la entrada, que sorprendentemente aún estaban de pie, y sin despegar mis ojos de la tranquera ubicada en la distancia, rogué y hasta recé, que mi madre apareciera montada en su bicicleta con un montón de bolsas.

O que apareciera con una botella vacía en las manos, tambaleando fuera de los cultivos de soja. Cuanto deseaba que apareciera ebria fuera de su cabeza y me sonriera como si yo no me diera cuenta.

Las horas más cortas de mi vida pasaron y llegaron los bomberos y detrás de ellos, el sheriff de Rex. Este último me explicó que tenía que ir con él al pueblo.

Y desde el asiento trasero de la patrulla, le dedique una despedida silenciosa pero llena de lágrimas a mi hogar.

Y desde el asiento trasero de la patrulla, le dedique una despedida silenciosa pero llena de lágrimas a mi hogar

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