—Harry —Le palmeó el brazo suavemente—. Harry ve a tu lugar.
—¿Hmm? —Respondió aun embelesado mirando a la ventana.
—Que vayas a tu lugar. Por si no te has dado cuenta, la maestra acaba de llegar.
Miró al moreno sorprendido. ¿Habían tocado la campana?
—No lo note —Se levantó del lugar—. Nos vemos Zayn. —Se despidió del pelinegro con un movimiento de manos para después irse de allí.
Caminó entre los pupitres hasta su lugar y se sentó. Volteó a ver hacia un lado percatándose de que Ashley no estaba en su silla.
Disimuladamente, miró hacía el edificio de al lado a través de la ventana, encontrándose con los mismos orbes zafiro observándolo directamente.
Un cosquilleo le recorrió las mejillas sintiéndolo acabar en sus pómulos. Giró su vista hacia otro lado queriendo encontrar algo con que distraerse.
Viéndolo bien, si habían varias cosas con las cuales entretenerse. Cuando entró al salón, (por culpa de la chica rubia) no se había dado el tiempo de observar el interior. El pizarrón estaba al frente, a su lado, un escritorio de madera que se veía bastante lujoso. En la esquina estaban los libreros junto a algunas repisas donde había trabajos. Sintió alivio al saber que no tendría que compartir asiento con nadie, ya que las mesas eran individuales. El aire acondicionado le erizó los bellitos de la nuca, haciéndolo tirar más de su camisa para cubrírselo. Al menos el saco le protegía los brazos del frio.
—Buenos días alumnos. Me llamo Rebecca Roberts y seré su maestra de biología.
El rizado observó a su profesora posando su vista en lo primero que llamó su atención.
Su vientre.
—Maestra, ¿puedo pasar?
Todos se volvieron para ver a la castaña que esperaba en el umbral de la puerta. Sonrió al verla.
—Miller, no llevamos ni un día entero y ya empezaste.
—Solo fui por algo de tomar. —Dijo mientras enseñaba visiblemente una botella de agua.
—Para eso está el recreo.
—¿Me va dejar pasar o no?
—No.
—Gracias. —Se adentró al aula y caminó hasta su lugar dejándose caer en el asiento. Todos los demás soltaban risitas y Harry se limitó a sonreírle y ella a devolverle el gesto.
En todas las clases que pasaban el rizado no prestaba ni la más mínima atención gracias a ese gran cristal con vista al salón de Louis. Le divertía mucho ver los gestos del chico cuando trataba de concentrarse, ya que por lo que había estado observando, se distraía muy fácilmente. Algunas veces se le escapaba una que otra sonrisita al ver como el oji-azul molestaba a los demás junto a un rubio que parecía ser la persona con la que más se juntaba de allí.
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Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
