Las calles de Nueva York se veían tranquilas mientras el morocho transitaba sobre ellas. Las farolas de luz alumbraban las banquetas desiertas de las calles y avenidas por donde pasaban en su auto. El cielo nocturno caía sobre ellos como un manto con pequeñas estrellas algo opacas, pero aun así, lo suficientemente brillantes como para reflejarse en los cristales de su BMW.
Harry iba a un lado de él en el asiento del copiloto. Su mejilla derecha iba aplastada contra el frio cristal mientras observaba el recorrido que iban haciendo hacia su casa. A pesar de que sentía que el éxtasis comenzaba a hacerle efecto, aún tenía algo de consciencia y creía que era capaz de responder cuerdamente a cualquier cosa que le preguntaran.
Zayn dobló en una de las siguientes esquinas y en cuanto lo hizo pudo apreciar como las grandes y lujosas casas se proyectaban frente a sus ojos. Grandes, elegantes, con un mantenimiento increíble y portones gigantes y brillantes. Jardines con pasto recién podado y flores de diversos colores siendo parte de su bella y bien diseñada arquitectura. Estaban entrando a la residencia.
No supo cuánto tiempo estuvo embobado observando las casas del lugar, especialmente cuando empezó a sentir que daban vueltas y que cambiaban de forma constantemente en un espiral de colores brillantes. Todo era tan relajante. Tan hipnótico. Tan hermoso.
Aun se encontraba en su burbuja de irrealidad cuando el oji-miel lo meció suavemente del hombro intentando captar su atención. De golpe, todos los colores y las formas cesaron, haciéndolo resignarse a mirar al moreno y ver qué era lo que quería.
—Harry —Le llamó suavemente. Éste lo miraba algo aturdido, como si no supiera quien era él—. Harry concéntrate, ya llegamos.
—¿A dónde? —Al parecer, aun podía escuchar y responder cuerdamente a lo que otros le decían. Zayn suspiró un poco aliviado ante eso.
—A tu casa —Mencionó antes de abrir la puerta y rodear el auto para dirigirse hacia el lado del copiloto—. Vamos amigo. A dormir.
—No quiero dormir Zayn —Se quejó el rizado mientras el mencionado pasaba su brazo derecho sobre sus hombros—. No quiero...
—Es una lástima porque eso es lo que harás —Dijo con esfuerzo logrando que al fin el oji-verde se pusiera de pie—. Vas a entrar, ir a tu habitación y recostarte en tu cama para después dormir ¿me escuchaste? Tal vez te gustaría tener a un lado un balde o un cubo de basura.
—¿Y por qué dormir? —Bufó no estando de acuerdo con la idea—. ¿Por qué no hacer algo más divertido en la cama que eso?
El pelinegro volteó a verlo extrañado por su comentario y trago saliva nervioso al ver que tenía las pupilas dilatadas. Muy dilatadas.
Esto de verdad ya hizo efecto, pensó.
—¿De qué hablas, Harry? —Preguntó intentando ocultar el nerviosismo en su voz—. Dormir es muy divertido. Es fascinante. —Habló tratando de desviar los pensamientos e impulsos del rizado hacia otro lado que no fuera la euforia que le estaba empezando a subir por el cuerpo.
—No Zayn, yo... tengo mucho calor.
—Oh mierda —Se apresuró a caminar rápidamente hacia el portón que los bloqueaba de entrar directamente a la casa. Maldijo internamente al ver a uno de los vigilantes asomarse por dentro de los dorados barrotes. Éste lo miró de pies a cabeza con desconfianza.
—Buenas noches —Dijo con el tono más amable que pudo en esos momentos. Necesitaba hacerle saber que no venía en malas intenciones—. Emm, soy Zayn. ¿Podría dejarnos pasar?
ESTÁS LEYENDO
Secreto Styles #LarryStylinson
Fiksi PenggemarAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
