Capítulo 10

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Narra Louis

Llevaba ya más de cinco minutos que observaba al idiota ese de rizos. Platicaba muy carismáticamente con una castaña que tenía a su lado, claramente, intentado coquetearle.

Bueno, eso fue lo que yo supuse.

Vi como la chica le acariciaba el cabello y el otro estúpido se sonrojaba notablemente. Desde el edificio donde estaba podía notar como el rojo carmín le subía hasta las mejillas.

Aún seguía sin poder creer que viviría con nosotros.

*Flashback*

Ciudad de Nueva York, Nueva York.

Último día de clases.

—¿Y cómo te fue hoy Louis? —La voz de Mark captó mi atención, haciendo que automáticamente despegara la vista de la pantalla de mi IPhone.

—Bien. —Espeté sin interés. Volví mi vista al pequeño aparato que tenía entre mis manos. Tecleaba lo más rápido posible intentando responder todas las menciones (los mensajes del grupo de fútbol de la escuela, los de mis amigos, los de Eleanor, etc.). No sé por qué carajos, pero a todos se les ocurría mantener conversaciones cuando YO estaba en la hora de la cena “familiar” cuando según Jay, se suponía que era una falta de respeto tener el celular entre las manos. Intentaba escribir rápida y discretamente para evitar que me cachara.

Nos quedamos en silencio. Ni Jay ni Mark decían nada, y mucho menos yo, que estaba ocupado descargando una imagen que me mando Eleanor con sus amigas en la piscina de Alison West. Se le veían perfectos los bikinis a todas esas perras básicas, especialmente a Alison o mejor conocida solo como West, en el instituto. Lástima que ese había sido su último año en la preparatoria; no tendría el placer de intentar coquetearle a la pelirroja de ojos ámbar ahora que estaba enrollado con Eleanor. De hecho, por West fue que conocí a Calder, que ironías ¿no creen?

Escuchaba como los tenedores de Jay picaban la comida con un ritmo constante. Me entraban ganas de decirle “mamá, con la comida no se juega” como ella solía decirme de pequeño. Más ironías.

Alcé la vista, logrando verla de reojo. Se veía tensa, algo nerviosa y preocupada. Angustiada.

Miré a Mark de la misma manera y, al parecer, el igual lo había notado. Como buen esposo que era, se limitó a abrir la boca para llamar su atención, pero ella habló primero.

—Tengo que decirles algo. Es importante.

—¡Estas embarazada! —Le dije sarcásticamente mientras me cubría la boca con mis manos intentando disimular emoción. Me miró seriamente sin rastro de diversión en su rostro. Era claro que la vida sexual de esos dos no iba nada bien. Y menos para embarazarse.

—Bien. Como venía diciendo, es muy importante que sepan sobre esto y quiero que me apoyen en cuanto a la decisión que tomé.

Secreto Styles #LarryStylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora