El día anterior había llegado aproximadamente como a las nueve de la noche, ya que después de haber comprado lo necesario con Ashley se quedó otro rato en su casa por dos sencillas razones:
La primera era porque quería descansar un rato y platicar con la castaña antes de tener que levantarse e irse a su casa, ya que tendría que caminar y caminar hasta llegar, lo cual le daba extremadamente pereza después del día tan atareado que habían tenido.
Y la segunda, era porque no quería encontrarse con Louis.
Cuando estaba en la habitación de Ashley hablando con ella, solo podía concentrarse y pensar en una sola persona: Louis.
Se sentía estúpido por no haberle abierto la puerta a su amiga, pero igual lo agradecía ya que gracias a eso lo había tomado de pretexto para dirigirse al castaño.
Ver de nuevo esos ojos azules sin la necesidad de que Mark o Jay estuvieran cerca era como tocar un pedazo de cielo, literalmente. El azul de sus ojos lo mareaba, en buena manera.
A pesar de todo, no podía negarse y decir que esos orbes zafiro no lo volvían loco; no podía negar que los veía en sus sueños constantemente, justo antes de que el castaño lo tomara de las mejillas y le plantara un suave beso en sus carnosos labios.
Pero eso se había detenido.
Se había detenido exactamente esa misma noche, cuando en su mente adormecida y dejada llevar por sus recuerdos e intereses, aparecieron unos ojos verdes oscuro, como el de las aceitunas. Unos cabellos lacios azabache hacia un lado y una sonrisa pícara sin llegar a coquetearle.
Esa misma noche, tuvo el mismo sueño que tenía constantemente con el oji-azul, solo que esta vez, el protagonista no fue él.
Desde ese día no dejaba de pensar en Cameron, en sus facciones remarcadas mayormente en la mandíbula y en su altura bastante atractiva.
Recargó su peso en el otro brazo y suspiró.
-¿Y tú que te traes?
Harry levantó lo suficiente su rostro para poder mirar a Ashley, quien se encontraba entretenida en su tocador arreglándose para la fiesta de Halloween.
-Nada... ¿Por qué?
-Desde ayer has estado suspirando como adolescente hormonal.
El rizado se reincorporo en la cama sentándose con las piernas cruzadas. Se encogió de hombros y sonrió. -Soy un adolescente hormonal, Ash. Tengo gustos y necesidades ¿sabes? -Dijo acostándose de nuevo colocando sus manos detrás de su cabeza y cerrando los ojos.
-Dios Harry -Se giró completamente hacia el oji-verde-. ¿Acaso estas suspirando de esa forma por eso? ¿Porque tuviste un buen polvo ayer?
-¿Qué? -Se reincorporó nuevamente y esta vez, cruzo sus piernas avergonzado con un leve rubor en sus mejillas-. ¡No hablaba de eso! ¿Por qué piensas mal? Ugh eres un asco.
La castaña rio en voz alta por la reacción del oji-verde. -Está bien, lo siento. Solo decía.
Se quedaron un rato en silencio antes de que el rizado volviera a hablar.
-Ashley
-Hmm
Estaba considerando decirle sobre Cameron, sobre como lo defendió y dejó en ridículo a Eleanor, decirle sobre lo que sentía por Louis y sobre los sueños que había tenido con él, besándose suavemente hasta llegar a comerse sus bocas y levantar sus camisas para empezar una guerra de toques y sensibilidad en su piel.
Harry no era inocente. Sabía lo que esos sueños significaban y los efectos que causaban en él, pero por otra parte, jamás pasaban de allí. Lo máximo era toquetearse sin ni siquiera llegar a rozar sus partes íntimas, pero sin embargo, el simple hecho de soñar eso y específicamente con Louis, lo avergonzaba por completo.
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Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
