Los tacones resonaban en la acera, haciendo eco por todo el lugar siendo audible para la gente que se encontraban cerca que la persona que los calzaba iba a paso acelerado. Las ondas de su cabello rebotaban por el movimiento de sus pasos a velocidad demandante. Su bolsa de mano iba aferrada a su hombro.
El oji-verde levantó la mirada hacía la mujer que tenía enfrente. Las palabras iban a salir de su boca, pero su hermana fue más rápida.
—¿Jay? —Murmuró lo suficientemente alto para que la castaña la escuchara.
—Gemma —Le contestó al llamado viéndola directamente. Giró su vista hacía el rizado—. Harry. —Le llamó. El chico alzó su vista para verle a los ojos. Por lo que veía, al parecer ya se había enterado.
—¿Cómo supiste? —Interrogó la rubia con un suspiro deprimente.
—Me hablaron del departamento de policías de aquí —Explicó—. Aparte salió en el periódico y en las noticias. —Menciono apenada.
Ambos hermanos compartieron una mirada y después bajaron la cabeza. Observaban el pavimento. Sentían como la leve brisa les alborotaba el cabello.
Hubo un silencio. No era incomodo, pero tampoco acogedor, era un silencio seco, muerto, sin sentido o razón.
Jay se agacho entre los dos y los reconforto en un abrazo. Ambos chicos apoyaron su cabeza en los hombros de la castaña. Los sollozos se hicieron presentes en la banqueta donde estaban sentados. El oji-verde estrujo entre sus dedos el chaleco de la mujer que tenía enfrente, mojando su hombro de lágrimas amargas. Jay se reincorporo y sorbió de su nariz, intentó hablar lo más claro posible. —Lo lamento mucho niños —Su voz se iba quebrando con forme hablaba. Un nudo se formó en su garganta—. Y-yo-o —Titubeo—. Tampoco me lo esperaba.
—Nadie lo esperaba. —Le dijo la rubia casi al momento.
Se quedaron así un rato, disfrutando del calor que se transmitían mutuamente. La castaña se separó de ellos.
—¿Alguien esta con ustedes?
—Nuestros abuelos. —Contestaron al unísono.
—¿Dónde están?
—Adentro. Están haciendo los trámites para reclamar los cuerpos.
—Iré a saludarlos. —Hizo una pausa—. Vienen o…?
—Nos quedaremos aquí. —Se adelantó el rizado con una leve sonrisa. Jay le devolvió el gesto adentrándose al lugar.
Subió los últimos escalones que restaban y empujo la puerta de cristal, adentrándose al departamento. Se quedó parada en los mosaicos color crema del establecimiento buscando con la vista a dos personas.
Al no ver señas de los abuelos de Harry y Gemma decidió preguntar con la secretaria.
ESTÁS LEYENDO
Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
