Capítulo 28

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A Harry nunca le había gustado el futbol.

¿Su razón? No lo entendía en absoluto.

Siempre que sus compañeros se ponían a jugarlo en clases de educación física en la primaria él se quedaba a un lado de su profesor observando como los demás niños se "divertían". Y si, "divertían", porque él nunca le había encontrado algo de divertido o incluso entretenido a aquel deporte.

Algo que admiraba mucho de aquellos tiempos a sus cortos 7 años era a su maestro de educación física; él siempre le tenía la paciencia necesaria para responder a cada una de sus inocentes preguntas:

"¿Por qué patean la pelota? ¿No es más fácil llevarla con las manos? ¿Por qué se tiene que marcar "gol" en la portería contraria? ¿Por qué no puede ser en la del mismo equipo? ¿Qué es un autogol? ¿Por qué solo hay dos tipos de colores de tarjetas? ¿No hay una rosada? ¿Qué es un "faul"? ¿Puedo ir al baño?"

Y eso solo es un pequeño ejemplo de todas las millones de preguntas que le formulaba a su profesor cada vez que tenían la clase de educación física.

Pero, a pesar de que no sabía casi absolutamente nada del futbol y mucho menos jugarlo, sabia ciertas cosas básicas que en ese momento le estaban poniendo los nervios a flote y las uñas de las manos cada vez más pequeñas.

Sabía que estaban en el segundo tiempo y a pocos minutos de que éste terminara dando fin al partido. Sabía que ambos equipos estaban bastante reñidos en cuanto a la competencia. Sabía que a ambos equipos les faltaba únicamente un gol para poder llevar el trofeo de victoria a casa.

De todo esto estaba perfectamente consciente.

Pero nunca se sintió más perfectamente consciente cuando vio a Louis caminar rumbo a las bancas, queriendo abandonar el partido a últimos minutos.

Y no se necesitaba ser el más grande fanático del futbol para saber que se estaba rindiendo.

El oji-verde ante esto sintió su corazón oprimirse en sí. Se veía tan cansado y exhausto. Pero a pesar de esto, Harry sabía con seguridad que lo único que lo estaba haciendo caer hacia el abandono de su equipo en pleno partido eran las pocas esperanzas que tenía en él mismo de poder soportar una posible derrota o un empate. Era el capitán del equipo, prácticamente el 99% de la derrota iba para su dignidad y ego por no haber sido suficiente. Él sabía que el castaño se sentiría mal por eso, pero se sentiría peor al no haber intentado dar la última lucha. Y si, Louis había dado todo lo que pudo en aquel campo, pero Harry sabía que podía dar más.

Y él estaba ahí para hacérselo saber.

Con toda la velocidad que sus piernas le permitieron bajo corriendo las escalerillas de las gradas y se colocó en la línea donde terminaban estas.

A como su respiración agitada se lo permitió grito un audible "Louis" y agradeció a todos los cielos que éste le haya escuchado.

Solo bastaban unos cuantos pasos más para que el castaño se acercara completamente a él cuando se le adelanto dejando al descubierto su cartel ante sus azulados orbes brillantes al verlo.

En cartulina color azul brillante y letras blancas de papel escarchado se leía su probable patética y cursi frase para el oji-azul. Estaba tan nervioso de lo que pensara de aquello pero su corazón volvió a latir dejando a un lado sus inseguridades al ver como Louis sonreía al pedazo de cartulina que tenía en sus manos y se dirigía corriendo a toda velocidad nuevamente hacia la cancha.

Se sintió la persona más afortunada del mundo por el simple hecho de haber sido una razón por la cual se esforzara más.

Al ver esto, simplemente se relajó un poco más y prestó atención a cada uno de los agiles movimientos que Louis hacía por en medio y por los lados de aquellos jugadores rivales, moviéndose entre ellos como piezas de ajedrez en el tablero de algún experto jugador de aquel juego de mesa.

Secreto Styles #LarryStylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora