Louis mantenía el ceño fruncido mientras admiraba aquella escena.
Se encontraba en la cafetería sentado con su grupo de amigos en su "mesa especial" que se encontraba situada a una de las esquinas opuestas a la barra de alimentos. Hace unos veinte minutos que salieron de esa odiosa y monótona bienvenida de vacaciones de invierno y, apenas tuvieron un pie fuera del auditorio, se dirigieron rápidamente a su famosa mesa. Ninguno de ellos quería permanecer un minuto más entre todo ese sofocante gentío ni con los oídos atentos a las palabras de su director.
Pero ahora, con lo que presenciaba ante sus ojos, se estaba cuestionando seriamente en el por qué no se quedó en el auditorio a pasar todo el maldito receso: Harry se encontraba formado en la fila de la barra de la cafetería para tomar sus respectivos alimentos.
La cosa era que Harry odiaba la comida de la cafetería. "No hacen los desayunos con la misma higiene y amor con que lo hago yo" decía siempre. Por la misma razón el preparaba su desayuno en casa, por lo cual para Louis era algo extraño verlo formado tan feliz y entusiasmado ante esa comida "antihigiénica y sin amor".
Estuvo tentado al principio en levantarse e ir a preguntarle el porqué estaba allí si él había traído desayuno, pero sus ganas se esfumaron en cuanto vio que el chico de hebras rubias, piel bronceada y físico biológicamente fantástico que estaba formado detrás de él no era cualquier chico formado detrás de Harry.
Realmente no sabía que eran, pero la manera en la que Harry reía ante sus malos chistes —así los consideraba él— y que mantuviera una gran sonrisa de dientes blancos ante todo lo que decía le hacía cerrar sus puños con fuerza. ¿Acaso Harry se reía así cuando él hablaba?
Por el momento no quería saber la respuesta.
Tragó con dureza el bocado del sándwich que le había empacado el rizado en la mañana y lo sintió amargo y reseco a través de su tráquea. Hizo una mueca de asco mientras seguía observando como su novio se doblaba de la risa cuando ese rubio se inclinaba a decirle algo en el oído.
Arrancó otro pedazo del sándwich con sus dientes, masticándolo como un animal rabioso. Desde su lado derecho, Niall lo veía con extrañeza y una pizca de terror.
—Louis, ¿estás bien?
El oji-azul giró su cabeza ante el llamado con una velocidad que Niall creyó que se rompería el cuello. Esbozó una sonrisa torcida que hizo tragar nerviosamente al rubio recién retocado.
—Por supuesto que estoy bien Niall, ¿Por qué no debería estarlo?
—Pues, porque hmm... —Miró lo restante del desayuno de su amigo mal masticado—. Literalmente arrancaste un bocado de ese pobre sándwich, ¿tan feo cocina Harry? Además, haz estado los últimos cinco minutos hacia la barra con cara de querer asesinar a alguien. —Niall entornó los ojos y agregó con tono discreto—. Dime, ¿quieres asesinar a alguien?
—Te asesinaré a ti si no dejas de hablarme con esa maldita voz que tienes —Gruñó el castaño mirándolo fijamente antes de volver su mirada a donde había estado mirando los últimos minutos—. De igual forma no hay mucha diferencia, solo imaginaré la cara de ese bastardo mientras te arrastro por los cabellos rubios.
—¿De qué bastardo hablas, eh? —Cuestionó el oji-azul ofendido—. Estas por terminar nuestra amistad de más de dos años.
—¡Mierda, Niall! ¿Podrías simplemente callarte un momento? ¿Por favor? Estoy que me lleva el diablo —Exclamó furioso asiendo que su grupito de mesa lo miraran confundidos.
—Está bien, está bien —Suspiró—. Pero sabes que no dejaré de joder hasta que me digas.
Louis suspiró resignado. Tomó a Niall por los hombros y lo hizo mirar en la dirección donde estaba el oji-verde.
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Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
