Capítulo 50

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Louis llegó del entrenamiento a las cinco de la tarde.

Había sido un periodo de tiempo largo y agotador, pero finalmente se encontraba en su casa.

En cuanto se estacionó en su lugar del jardín se bajó, puso la alarma y se encaminó rápidamente hacia la puerta. No sabía porque, pero tenía una terrible ansiedad de adentrarse de una vez por todas a esa casa de cuatro paredes. La sensación lo había carcomido como una polilla a la madera apenas el rizado se había desvanecido de su campo de visión.

No le daba ni una pizca de vergüenza admitir que en todo el entrenamiento estuvo pensando en él. Sus ojos verdes observándolo siempre con amor, sus labios rojos y llenos sonriéndole cada que lo veía, sus manos suaves y buenas en todo momento, sus sonrojos llenándolo de seguridad para decirle más cursilerías u obscenidades... Se había metido tanto en sus cavilaciones que todos lo voltearon a ver cuándo el entrenador le tocaba el silbato y el no atendía al llamado. El mismo admitía que su desempeño en esa tarde no había sido el mejor. Pero no era su culpa, era culpa de la llameante sensación que le hormigueaba en el pecho, haciéndolo volver una y otra vez a la misma persona: Harry.

Exhaló con alivio en cuanto llegó a la puerta. Había sido un muy largo camino que tuvo que recorrer para finalmente estar frente a la madera pulida y brillante de su casa. Iba a sacar su llave, pero decidió tocar solo para que su hermoso rizado le abriera la puerta con una sonrisa estampando su rostro.

Tras escasos segundos de haber golpeado dos veces con los nudillos, apareció frente a él Ángela.

¿Por qué no le había abierto Harry?

—Hola, Ángela —Saludo con toda la amabilidad que pudo tener en ese momento. Solo quería entrar y ver a su novio—. ¿Y Harry? ¿Está durmiendo?

—Eh... no jovencito. De hecho, creí que venía con usted —Miró detrás del castaño confirmando que el oji-verde no veía detrás de él.

—¿Cómo? —El palpitar de su corazón se intensificó dentro de su pecho—. ¿No ha llegado?

—No. —Su ceño estaba levemente fruncido. Se notaba preocupada también pero rápidamente sus facciones se relajaron—. Tal vez se quedó haciendo tarea en casa de su amiga que siempre viene...

Louis no se relajó ni un ápice. Podía sentir su corazón bombeando a toda velocidad todavía. Y lo seguiría haciendo hasta que confirmara que Harry estaba en casa de Ashley.

—Sí, tienes razón... tal vez está ahí. —Aunque sería extraño que no me hubiese avisado, siempre me avisa pensó para sí mientras sacaba su teléfono.

Marcó al número del rizado y esperó a que contestara. No lo hizo. Marcó nuevamente. Tampoco contestó. Una vez más. Tampoco.

Ya estaba a punto de llamarle por vigésima vez cuando la voz de Ángela lo distrajo.

—¿No sería más conveniente que le llamara a su amiga? Tal vez el celular del joven Harry se descargó o algo...

Louis asintió y marcó al número de la castaña. Para su fortuna, contestó al segundo tono.

—¿Diga?

—Ashley —Su voz había sonado como si hubiera estado conteniendo el aliento—. ¿Está Harry en tu casa?

—No —La confusión se hizo evidente en su voz—. No, no está. ¿No ha llegado a tu casa? ¿No que siempre se van juntos?

—No, bueno... hoy tuve entrenamiento de último momento y él se regresó caminando pero acabo de llegar y no está. Entonces creí que tal vez estaba en tu casa pero por lo visto... —Suspiró agobiado—. ¿No sabes si planeaba ir a casa de alguien más? ¿No les dejaron algún proyecto o algo en equipo...?

Secreto Styles #LarryStylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora