Capítulo 49

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El fin de semana había pasado volando para todos, excepto para Harry.

Habían llegado a Nueva York a las cinco de la tarde después de la travesía que les llevó hacer el viaje de su casa actual hasta su antigua casa en Boston y finalmente regresar. El retorno había sido silencioso, con un Louis procurando ir a una velocidad suficientemente rápida para que llegasen a tiempo a su casa y poder descansar para el inicio de semana. En cambio, Harry solo iba sumido en su asiento, con los orbes perdidos en el paisaje que pasaba rápidamente frente a él. Ni siquiera se dio cuenta en qué momento se había quedado dormido otra vez, pero lo había hecho. Cuando despertó, estaban a medio camino de llegar a Nueva York.

En todo el camino restante, quiso hablar con Louis. Realmente quería platicar con él. Sin embargo, su mente lo tenía lo suficientemente paralizado y ocupado para poder pensar en algún tema de conversación.

Se sentía mareado y atrapado en sí mismo, sumiso y esclavizado ante sus pensamientos que no hacían más que confundirlo y ponerlo a pensar más. Las ideas que maquinaba en su cabeza surgían por si solas. Incluso se encontraba sorprendido o asustado de lo que llegaba a pensar. Era como si estuviese en una nebulosa de ideas, todas relacionadas con su familia.

O más bien, con su madre.

Desde que habían salido de su casa, no había podido parar de pensar en las malditas fotografías. Las fechas, su madre besando a otro hombre, toda la situación hacía que su cabeza estallara en caos, confusión y un terrible dolor de cabeza. Sentía que le palpitaban las sienes de lo que sin querer, había descubierto. Si alguien le hubiera dicho que esa mañana iba a encontrar algo más que el acta de nacimiento de su madre y le hubieran advertido que sería terrible para él, seguramente se hubiera quedado en la camioneta esperando a que Louis saliera con el documento y se fueran a casa, sin complicaciones de por medio.

Tal vez estaba exagerando, quizá le estaba dando muchas vueltas al asunto, pero no podía evitarlo. Era cierto que los problemas ajenos no tenían por qué afectarlo, pero por más ajenos fueran los problemas, la persona que los había vivido era una de las más cercanas y queridas para él: su madre.

Simplemente no podía imaginárselo. No podía metérselo en la cabeza por más que quisiera, pero finalmente se había rendido ante su propia terquedad: su madre había engañado a su padre.

Y no solo eso, lo había engañado mientras seguía haciendo su papel de "madre y esposa perfecta", posando para una foto donde se mostraba un beso amoroso y lleno de afecto frente a su antigua casa con su padre, con su pequeña hermana a un lado de su mamá. Una foto que irradiaba felicidad, amor y unión. O al menos seguiría irradiando eso sino fuera porque 9 días antes su madre se estuviera besuqueando en un elegante restaurante con algún desconocido.

No sabía si era bueno o malo, pero no lograba ubicar al hombre de ningún lugar. Había intentado concentrarse en los recuerdos de su infancia y tratar de ubicar al desconocido. Ubicarlo como un amigo de la familia, un conocido de sus padres, un repartidor del correo, un maestro... pero no veía su cara en ninguna de las personas que había recordado. De hecho, estaba seguro de que era la primera vez en su vida que lo veía.

Igualmente, fuera quien fuera, no hacia menos malo lo que su madre había hecho. Por más que le costara tragarse la idea y por mucho que le doliese en el fondo de su alma, su madre había sido infiel. Y no solo a su padre, sino también a su hermana y a él. A su familia entera.

Los había engañado a todos fingiendo amor eterno por su padre para que ellos no dudaran del cariño y afecto que abundaba en esa familia. Después de todo eran niños y los niños siempre necesitan una figura de amor en la familia. Una pareja que les haga sentir que todo está bien.

Secreto Styles #LarryStylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora