A la mañana siguiente, Harry se despertó a como había querido la mañana del día anterior. Con Louis a su lado.
Él estaba detrás de él, con su rostro enterrado en la parte posterior de su cuello, soltando leves suspiros y, debes en cuando, roncando un poco. Sentía húmedo su cuello y sabía muy bien que tal vez Louis se había babeado un poco. A cualquiera le hubiera disgustado la sensación pero, como era Louis, su novio, le dio más ternura y amor que cualquier otra cosa. Quería darse la vuelta y despertarlo con una buena ración de besos mañaneros, pero no lo hizo.
Para empezar, porque sabía que estaba cansado. El día anterior había salido de la cama muy temprano y no había parado hasta esa noche que, después de haberle hecho el amor, terminó más cansado y con los músculos entumidos. Realmente comprendía que tenía que descansar. Por otra parte, no se atrevería a levantarlo cuando le encantaba la sensación de tenerlo detrás de él, abrazándolo fuertemente por la cintura y con sus delgados labios rozando su cuello. Definitivamente esa era su posición favorita en la cama.
Quería ver su dulce rostro adormecido, pero temía que al girarse entre sus brazos pudiera despertarlo. Se decidió que dejaría eso y mejor se enfocaría en intentar volver a dormir. Apenas eran las 8:27am. Se preguntó cómo pudo levantarse tan temprano después de la agitada noche de ayer.
Se sonrojo al pensar en todo. Junto con su sonrojo, se extendió un leve dolor por sus caderas y por su entrada. No había sentido malestares hasta ese momento en que recordó como Louis lo embestía rápido y profundo. No era un dolor intenso que sintiera que tenía que atenderlo con urgencia, era un simple dolorcillo que se iría a como transcurrieran las horas. Además, pensó que era normal. Era su primera vez y, dedujo que como a las chicas, le iba a doler un poco unas horas después del encuentro sexual.
De igual manera no le importaba. Estaba feliz. Muy feliz a decir verdad. Todo había salido a lo planeado. Quizá al principio pudo ver la preocupación y un rastro de enojo en los azules ojos de su novio al llegar a la habitación, pero después de todo supuso que la "explicación" lo había dejado satisfecho.
Estaba tan sumergido en su mundo que no cayó en la cuenta hasta que escuchó un pequeño grito de felicidad en el pasillo: el grito de un niño emocionado en la mañana de navidad.
¡Navidad! Ni el mismo se lo creía. Había estado tan absorto en las últimas semanas sobre el tema de acostarse con Louis que había olvidado por completo lo que seguía después de eso. Había estado planeando tanto tiempo esa noche de ayer que no pensó en el regalo de esa mañana. ¿Qué clase de navidad era si no se recibía un regalo?
Diablos, ahora sí que quería levantarse pero para acercarse a la pared y golpearse la frente hasta desmayarse.
Bueno, tal vez estaba exagerando, pero no podía evitarlo. Su mecanismo estaba programado para hacer todo con pre adelanto. No podía simplemente permitir que Louis se despertara y lo viera con los brazos cruzados. Se le ocurrió lo más decente que podía darle: un buen desayuno.
Un gran desayuno de esos que comes todas las mañanas de navidad. Hot cakes bañados en miel, con tocino grasoso a un lado y una buena porción de fruta en un tazón. Podría pedir cosas extras, sí. Se decidió que pediría todo un buffet para que, si no tenía apetito de hot cakes y tocino frito, tal vez algo de lo que estuviera allí se le hiciera apetitoso. Por su parte, él si quería esos hot cakes. Su estómago gruñó de solo pensarlo. Se le hizo agua la boca.
Se estiró suavemente a la mesita de noche y tomó el teléfono. Para su suerte, la llamada fue corta y satisfactoria. En el menú había paquetes de desayunos familiares navideños y quería gritar de emoción cuando supo que todos incluían galletas de mantequilla y leche tibia. Ordenó dos paquetes, los que se le hicieron más ricos. No importaba el dinero, aun le quedaba lo suficiente para pagar ambos paquetes e incluso pedir otro, pero se dijo a sí mismo que sería demasiado.
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Secreto Styles #LarryStylinson
Fiksi PenggemarAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
