Lo que restaba del verano, Harry y su familia la pasaron conviviendo un poco mejor de lo usual, salían juntos a algún lugar a dar un paseo o simplemente preferían quedarse en casa viendo una película.
Pero como todo en esta vida, todo inicio tiene su final.
Las vacaciones habían terminado, por lo cual la familia comenzaba a distanciarse de distintas formas.
Gemma había vuelto al campus de la universidad una semana antes para relajarse del largo viaje que implica recorrer Boston hasta California nuevamente. Eran demasiados kilómetros por los cuales viajar, y eso hacía que fuera bastante agotador.
Des había regresado a sus labores de trabajo que prácticamente eran de tiempo completo.
Anne se quedaba en su casa, cumpliendo con su puesto de ama del hogar.
Y bueno, Harry.
Harry como todo estudiante, había regresado a la escuela, la verdad es que le estaba yendo bastante bien al momento de socializar.
Aunque para él no era nada extraño, se le hacía demasiado normal, ya que como todos los estudiantes eran nuevos y habían ascendido a Noveno grado incluyéndose a sí mismo, buscaban compañía con los cuales acoplarse y sentirse al margen intentando poco a poco ir socializando con sus compañeros de grupo.
Ya habían transcurrido 3 meses y medio desde que terminaron las vacaciones, aproximándose al mes más armonioso de todos, donde la familia se une, comenzado a prepararse para las fechas festivas donde todos se sientan a la mesa disfrutando de las cenas, donde todos se reconcilian, se muestran el mayor afecto y cariño, olvidan las palabras 'odio' o 'rencor', y lo más importante, donde todos conviven.
Diciembre.
Para Harry, diciembre le sabía a pura gloria y felicidad, faltaban unos cuantos días para que noviembre terminara y entrara su mes más añorado en todo el año.
Le emocionaba la idea de volver a ver a todos sus familiares para poder recibir y dar regalos, estar de nuevo junto a cada uno de ellos y gozar de la nochebuena y fin de año de la manera más gozosa y alegre posible.
El rizado en sí, era todo un símbolo de paz navideña. Podía tener 15 años, pero aun así seguía con ese espíritu navideño que caracteriza a todo niño al momento de hablar de Santa, sobre los regalos, como adornar la casa, colocar un pino o calcetines en la chimenea. Se llenaba de todo tipo de ilusiones al pensar en eso.
Los días seguían avanzando.
Tan solo faltaba poco.
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01 de diciembre.
Al fin.
El mes deseado había recibido al rizado con una niebla tan espesa que era casi palpable, un aire frio de esos que te calan hasta los huesos y nevadas incesantes.
Gran forma de comenzar -pensó el rizado asomándose por su ventana observando como cada copo de nieve caía lentamente hasta chocar con el cristal que se encontraba totalmente helado.
Harry se despegó de la ventana, ahora encaminandose perezosamente hacía su armario buscando el uniforme correspondiente del día viernes.
Consistía en una playera tipo polo color blanca con cuello y orilla de las mangas color guinda; un pantalón holgado de deporte del mismo color con dos franjas verticales color blancas que comenzaban desde el elástico hasta el dobladillo de la prenda por los lados laterales, finalizando con calcetines blancos y tenis del mismo color.
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Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
