Cuando Harry llegó a la casa de Zayn junto con él, lo primero que hizo fue quitarse el saco escolar y dejarlo en un perchero que estaba junto a la puerta. La pequeña sombrilla del morocho no había sido muy útil para mantener secos a los dos, por lo que ambos se mojaron al final de cuenta.
Zayn imitó la acción de Harry, solo que él decidió dejarlo extendido en el respaldo de una de las sillas del comedor. Acto seguido, caminó relajadamente hacia el sofá y se echó en él, esperando a Harry.
Al ver que no reaccionaba, le hizo una seña de que se sentara junto a él.
—Ven
El rizado se acercó tímidamente y se sentó a su lado, dejando un espacio suficiente entre los dos. Ni muy separados ni muy juntos.
El oji-miel lo miró esperando a que hablara, pero Harry estaba tan perdido en sí mismo en esos momentos que su atención estaba en cualquier lugar menos en él.
—Oye, Harry —El mencionado lo vio un momento y luego bajó la cabeza. Zayn rodó los ojos. Al parecer no sería muy fácil hablar con él—. ¿Qué paso? ¿Qué hacías ahí? No creo que estuvieras esperando a alguien, ¿o sí?
No contestó. Éste solo se dedicaba a observar todo pero sin poner un poco de importancia en lo que Zayn estaba preguntándole.
Se sentía vacío y frío, todavía fuertemente dañado por la escenita en la que había encontrado a Louis. Su mente no podía dejar de pensar en eso y en el porqué de sus actos. Se estaba volviendo realmente masoquista.
De un momento a otro, escuchó como el sofá emitió un chillido. Después, tuvo al pelinegro a su lado abrazándolo por un lado, atrayéndolo hacia él.
El oji-verde se acurrucó en Zayn, sintiendo el calor que le emanaba su cuerpo, aprovechándolo para ponerse cómodo y cálido para poder contestar su pregunta más claramente. Era lo menos que podía hacer después de que le diera asilo en su casa al encontrarlo debajo de ese árbol, triste y devastado.
Se relamió los labios y empezó.
—Zayn —Dijo en un murmullo—. ¿T-tú sabes por qué las personas que más amamos son las que nos hacen más daño?
—Porque nos importan. —Dijo sin dudar. Era como si la respuesta hubiera estado todo el tiempo entre sus labios, esperando el momento para ser pronunciada—. Nos importan por lo mismo, porque los amamos. Hacen que le demos demasiada importancia por significar mucho para nosotros.
—¿Y entonces por qué ellos no se dan cuenta del daño que nos hacen con sus acciones? —Habló secamente pero el temblor en su voz lo delataba—. ¿A-caso no piensan en el efecto que puede causar en nosotros? ¿No les import-ta? —El nudo en su garganta iba en aumento. Pronto, las lágrimas comenzaron a fluir solas—. P-porque a mí sí me importa, y m-ucho Z-ayn.
El moreno abrazó fuertemente a Harry mientras escuchaba sus jadeos desastrosos y sus sollozos incontrolables. Sus lágrimas fluían como agua de un grifo y sus ojos y nariz estaban tomando nuevamente el usual color rojo. Pero no le importaba. No lo iba a detener incluso si estuviese dejando lágrimas y saliva en su camisa. No. Iba a dejar que sacara todo.
Eso era lo que necesitaba. Alguien que lo escuchara.
Conforme pasaban los minutos Harry fue aminorando su llanto hasta el punto en que Zayn le tendió una servilleta para que se limpiase. Al parecer ya había dejado salir todo.
El rizado la recibió agradecido y se limpió las mejillas y la nariz. Estaba hecho un desastre y agradecía a todos los cielos de que el oji-miel no lo juzgara por eso y que al contrario, lo estuviera ayudando en sus momentos de incomprensión.
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Secreto Styles #LarryStylinson
FanfictionAnne y Jay son muy buenas amigas desde la infancia, ambas crecían una al lado de la otra; por motivos, Anne y su familia dejan Londres para ir a vivir a Nueva York, ahí las dos amigas se separan. Jay se enamora y tiene dos hijas, después tiene a un...
