XVII: "Estamos metidos en una especie de mierda".

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—Tómalo como nuestra primera salida juntos a un nuevo lugar, Ian—pidió Liam dándome besitos en la sien y en las mejillas

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—Tómalo como nuestra primera salida juntos a un nuevo lugar, Ian—pidió Liam dándome besitos en la sien y en las mejillas. Rodé los ojos, dispuesto a negarme cuando él dijo un argumento ciertamente válido—. No hemos salido mucho juntos y se supone que según la mayoría de las parejas adolescentes, deberían salir juntos o al menos eso dicen-Se encogió de hombros. Y era verdad, apenas y salíamos a lo mucho por un licuado o nos quedábamos conversando en la cafetería en donde trabajaba Nathan con un ojiazul como mal tercio. Tal vez si deberíamos salir pero no éramos una pareja normal así que estaba siendo un poco tarde para poder imitar a las parejas normales.

—De normales no tenemos mucho, pero podríamos ir a algún lado lindo los dos juntos sin interrupciones o una pareja encimosa que se lo monta en cada superficie en donde un trasero pueda caber, si es que me entiendes—obvié, cerré la laptop sobre mis piernas volteando mi rostro y depositando un beso en la pequeña barba de tres días. Él sonrió y entonces besé aquella zona entre los pliegues de sus mejillas, él respondió con un beso en mi sien izquierda y yo sólo pude sonreír.

—¿Al lago este el que está a una hora?

Ese lugar lo había visitado aproximadamente hace ocho años y esperaba que no hubiera cambiado mucho, o al menos mantuviera su esencia personal por lo que ese lugar era idóneo para una salida a "nuevos horizontes", además era lindo y hacía mucho que no practicaba el montarme en kayak con alguien; había maravillosas cafeterías en donde realmente respetan el nombre de cafetería y son puros cafés de todas las clases posibles que el mundo pudo haber brindado. Por lo que al instante, tras ese pensamiento fugaz, asentí.

—Está bien, ¿cuándo?-Tenía que estar listo para arreglar las cosas en una maleta, hacer cálculos de cuántos curitas y vendas tenía que llevar por si había erizos en el arroyo, lo cual iría a ser un problema porque definitivamente no quería pasar el día con pies negros e hinchados o tener que sacarle las espinas al pie de Liam, en donde probablemente me daría un ataque antes de hacerlo. Vale, probablemente también tenía que idear una forma de hacer eso.

Liam guardó silencio unos minutos antes de deslizar sus manos por mi cadera y acariciar aquella zona con sus dedos fríos en donde -afortunadamente- no di un brinco al sentir el toque, me estaba acostumbrando a ser tocado y ya no se sentía tan feo. Sus labios atraparon el lóbulo de mi oreja y lo jalaron mientras yo jugaba con mis dedos; finalmente dejó libre aquella zona y pude sentir sus labios en una sonrisa sobre mi hombro.

Palabras de miel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora