Enamorarte de unas palabras es fácil. No, en serio es terriblemente fácil y más para Ian Hargitay.
El responsable es Liam Belzer.
Pero no sólo serán palabras de miel las que enamoren a ambos, también serán los actos que hagan participe el otro.
"...
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22 DE DICIEMBRE.
El ojiazul estaba dormido en el asiento de la ventanilla, siendo observado por el chico de ojos verdes quien veía con admiración como la luz natural de la Luna hacía más hermoso a su novio; cayó enamorado ante la forma en la que se alumbraba su rostro y lo hacía parecer más pálido de lo que en realidad era, hacía que sus labios se vieran más cerezas de lo normal y como remate, el chiquillo se veía tan angelical dormido.
Aún faltaban cuatro horas para llegar, según el pequeño recuadro negro en las pantallas que indicaba cuánto faltaba para el resto del viaje a uno de los lugares a los que habían querido visitar ambos desde hace mucho tiempo. Todo el mundo estaba dormido, al contrario del sujeto de ojos verdes quien no estaba muy cómodo en el asiento ya que le incomodaba una barra que estaba entre su novio y él mismo, entonces empezó a buscar un botón para quitarlo y después de una hora, finalmente lo encontró. Quitó la barra que los separaba y se juntó al pequeño cuerpo de su novio, quien estaba seguramente en el cuarto sueño por su expresión relajada.
Finalmente, recargó su cabeza en el hombro del chiquillo y tomó su mano, conciliando el sueño con el delicioso olor que desprendía su novio.
06:00 AM
—¡Nathan!—Fue despertado por el chiquillo de ojos azules, acariciando sus mejillas. El de ojos verdes tomó la cintura del chico del ojizarco para evitar que se siguiese moviendo y sus mejillas adquirieron un suave matiz rosáceo cuando Nathan bajó un poco su mano, para tomar entre sus manos las mejillas del trasero del ojiazul—. Hey, no hagas eso...—murmuró avergonzado, Nathan rio, besando la mejilla del castaño.
—¿Ya llegamos?
—Dentro de quince minutos, ¿no es maravilloso? He estado esperando esto desde que me lo propusiste, estar contigo en un parque como lo es Disney es woah, tan fabuloso. No sé, además nunca antes he ido a Disney y oh, te amo—Besó sus labios, en pequeños picos sonrientes y Nathan lo apartó entre risas.
—Vale, bebé, guarda tu emoción para cuando estemos allá.
Finn asintió, acurrucándose contra el cuello del mayor y su sonrisa fue creciendo más mientras el avión iba aterrizando en la pista y ellos se habían parado para ir bajando del avión, preparándose mentalmente para el suave frío con el que Florida los recibiría, y que fue un poco menos frío al que se empezaba a sentir en su ciudad. Bajaron tomados de la mano y fueron directo a por sus maletas, tomándolas y retirándose del aeropuerto para irse caminando por las calles desconocidas de Orlando.