Enamorarte de unas palabras es fácil. No, en serio es terriblemente fácil y más para Ian Hargitay.
El responsable es Liam Belzer.
Pero no sólo serán palabras de miel las que enamoren a ambos, también serán los actos que hagan participe el otro.
"...
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Estábamos en la habitación de Ansel por petición de ella misma, quien había insistido en una reunión de emergencia con todos para un “grandísimo favor”. Su madre, literalmente nos había dejado allí y con cara de “cállenla ya, por favor” mientras ella gritaba e imploraba algo que no se entendía. Al parecer hablaba de un concierto y al parecer por sus reacciones era una muy buena fanática.
La chica tenía dos chicos en toda su habitación, fotos editadas, frases que sólo ella entendería y todos nos veíamos incómodos mientras ella hablaba del concierto que sólo la dejarían ir si ella iba con un grupo de amigos. Charlie se veía emocionada, Lidia como una persona normal que por dentro estaba gritando, Liam incómodo, Nathan no tan decidido y Finn estaba ido.
Y eso era extraño.
Me senté al lado de Finn ante la mirada curiosa de Liam y lo abracé, él no sonrió como le era acostumbrado ante las caricias lo que ganó una mirada de reojo de Nathan. El mayor estaba preocupado por el menor, se notaba a kilómetros y Finn parecía no darse cuenta del estado de Nathan que trataba de hacerlo reaccionar, hacerle lindos mimos y todo, pero él estaba en su propio mundo.
—Hey Finn. Vamos a ir a ver a esos monitos que te gustan, mejora el ánimo, ¿si?
Él a duras penas asintió, pero estaba seguro de que no había entendido ni la mitad de lo que dije por estar pensando en otras cosas. Y eso me intrigaba más en su condición, Nathan lo notó nuevamente ido y entonces le besó la frente sonriéndole con demasiado cariño, Finn pareció iluminarse y rodeó con sus bracitos el cuello de Nathan dejándose mimar por el mayor. Ellos eran demasiado tiernos como para que se pelearan o algo.
Aun así, mi instinto de mamá perdida no se iba.
Observé a Finn durante la reunión en la casa de Ansel, quien parecía observar también al ojiazul. Al menos no era el único. Ansel nos dio los boletos y nos dijo que teníamos que venir preparados para salir con hematomas, rasguños y más cosas de fanáticos por lo que dejé de mirar a Finn al sentir unos brazos en mi cintura y sonreí, volteándome para darle un pequeño beso en la mejilla a Liam.