Los entrenamientos se habían vuelto tres veces más complicados desde que supieron de la casi confirmada asistencia del entrenador Davis. Quien estaba íntimamente relacionado con la liga profesional.
Si veía potencial y talento en alguno de ellos, se encargaría de ayudarlo a triunfar hasta el final en el mundo del fútbol americano, lo cual era un sueño.
—Si antes corrían veinte yardas en 30 segundos necesito que lo hagan en cinco, ¿ME ESTÁN OYENDO?— El entrenador Gibsley perdía la calma más que antes.
Todos aceleraron el paso.
—Creo que necesita calmarse— Dijo Jailene amablemente.
—Lo sé, lo sé... es que no puedo— Tomó asiento, y dejó escapar un suspiro— ¿Sabes lo increíble que sería si eligen a alguno de nosotros? Nunca ha habido un jugador profesional que provenga de esta escuela.
—Estoy segura de que elegirá a alguien, hay muchos chicos talentosos en el equipo. Le apuesto tres rosquillas a que lo lograremos.
—Si no, al menos tendré mis rosquillas.— Accedió.
Al sonar el silbato, todo el equipo se quedó tirado sobre el césped instantáneamente. Sus cuerpos simplemente no podían más, habían hecho demasiado.
—¿Te cansaste?— Preguntó Jailene a Chase, mientras se acercaba y lo miraba desde arriba.
—No... te... burles.— Respondió. Su respiración era muy agitada.
—Ve a bañarte— Se agachó para estar un poco más a su altura— Te esperaré para ir a clase.
—No, no. No estoy. —Cerró los ojos.
—No bromeo.
—Yo tampoco. Las piernas me están matando, Brown. No quiero caminar. Déjame aquí... vete, huye, sálvate.—Dijo con un tono muy dramático.
—¿Ustedes?— Se dirigió a los gemelos.
—Si sabes contar, no cuentes con nosotros.— Le respondió Adolf.
—¿Nadie va a ir a clase?— Se dirigió a todo el equipo.
—No.— Respondieron a coro.
—Genial, la verdad yo tampoco tenía ganas de ver a Lewis.
Tiró su mochila al piso, y se recostó junto a Chase.
Pasaron una hora completa allí, mirando las nubes y buscándoles forma.
-.-
Meses después.
*1er partido de la temporada. Hilanders del Kelso High School vs Lagartos de Arizona. *
Los meses se les escabulleron como agua entre los dedos, y antes de poder darse cuenta se encontraban a pocos minutos de salir al campo de juego, al primer partido de la temporada del último año.
—El entrenador Davis está ahí, ¿lo ven? Quiero que me pise, joder— Exclamaba Adolf, emocionado, mientras se asomaba hacia las gradas desde la entrada de los vestidores.
—Él podría mandarme a terapia y yo le pediría perdón— Agregó Harry.
—Luego lo besan, ahora acérquense.— Los llamó Gibsley.
El equipo se reunió a su alrededor, prestando atención.
—Sé que muchos de ustedes...—Miró a su alrededor.— Pero antes... le daré veinte dólares a quien me diga en donde rayos está mi Quarterback.

ESTÁS LEYENDO
A 1,000 yardas de tu corazón.
RomanceStrauss y Brown; Agua y Fuego. Un amor bastante complicado, nacido en turbulentas aguas y sobre todo en el césped perteneciente al campo de fútbol de la preparatoria. Para ambos, perseguir sus sueños siempre ha sido lo más importante. ¿Qué pasaría s...