Capítulo 33.

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El señor Davis no se encuentra en este momento.— Repetía la secretaria.

—Lleva una semana sin encontrarse.— Se quejó Jailene a través del teléfono.

Es un hombre muy ocupado. ¿Cuál dijo que era su nombre?

—Jailene, Jailene Brown— Respondió en un suspiro.

Le diré que la llame. Tenga buen día.

Le colgó.

—Genial. A este paso... no hablaremos con él nunca.— Dijo desanimada.

—¿Cómo sigue Chase?— Preguntó Justin, sentándose en el comedor de Jailene.

—Nada bien. No responde mis llamadas, dice que quiere estar solo.—

—¿Crees que lograrás hablar con Davis?— Preguntó Adolf.

—No tengo la menor idea. Llevo una semana intentando.

—¿Y si vamos?—Sugirió.

—¿A dónde?

—A buscarlo.

—A prisión es a donde iremos si hacemos eso— Intervino Lola.

—Estoy de acuerdo con Lola— Apoyó Alex.

—Ustedes dos son tan tranquilos, Libra y Piscis tenían que ser—Les dijo Adolf.

—Es un poco arriesgado— Titubeó Justin.

—Y tú dices eso porque te gusta Lola. — Espetó su hermano.

—¿Y qué tieneeeee?

Pasaron una hora entera pensando en cómo convencer al entrenador Davis de darse la oportunidad para ver jugar a Chase, pero fue en vano, a nadie se le ocurrió nada.

Los chicos se fueron a casa, pues comenzaba a anochecer, y Jailene subió a su cuarto para acostarse a dormir.

—¿Qué sucede?—Preguntó Anny, bajando el libro que tenía en las manos para mirar a su hermana.

—Chase no llegó al juego el otro día, su llanta se ponchó.— Se tiró sobre la cama— Un entrenador famoso fue a ver el partido con la intención de reclutar a algunos chicos, y de ver a Chase, porque leyó el artículo que le hicimos para el periódico escolar. Pero no llegó... y el entrenador quedó decepcionado, dijo que es un irresponsable.

—¿Y no habrá más juegos?

—Sí, habrá uno en un mes. Pero las convocatorias de esos entrenadores terminan la siguiente semana. Y ya no lo elegirán.

—¿Ya intentaron hablar con él? ¿No pueden programar un juego?

—El director no estaría dispuesto a programar un juego sólo por esto. Y Davis tampoco quiere saber nada más de Chase.

—¿Por qué no le envías un texto?

—Anny, si no tiene tiempo de recibirnos, mucho menos va a tomarse la molestia de responder un texto.

—Yo creo que es todo lo contrario. Puedes inventar algo, yo qué sé. Envíale un vídeo de algún juego anterior, y le escribes "Tu esposa te engaña, aquí las pruebas". Apuesto mi mesada a que lo abrirá.

—¿Y crees que lo vería?

—Edítalo. Que solamente se vean los momentos más emocionantes.

—No sé si Chase estuviera de acuerdo con esto— Recordó aquella vez en que le ocultó lo de su padre y se molestó con ella.

—No tienes que decírselo. Puedes hacerlo desde una cuenta anónima.

A 1,000 yardas de tu corazón.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora