DEDERICK
¿Qué creían ustedes, eh? Pues claro que me estoy dirigiendo a ese lugar. Necesito presenciar con mis propios ojos todo lo que sucederá. ¿Cómo lo decidí? ¿Por qué lo hago si me ordenaron no ir? Porque tengo esa necesidad extraña —casi inexplicable— de ver a mi padre cuando lo lleven en la patrulla.
FLASHBACK
—Pss, ¡Connor! Despierta, hombre —lo meneé con insistencia.
—Umm… osita… ñamiii… —arrugué la cara con una mueca de horror.
Él abrazó la cobija con fuerza mientras murmuraba como si saboreara algo. ¿Qué clase de sueño se tiene con una osa? No quiero saberlo.
—¡Hey, Connor! —le dije medio gritando, apuntándole con la linterna del celular. Abrió un ojo con esfuerzo, refregándoselo.
—Parce… mi sueño es sagrado —renegó—. ¿Pasa algo? —bostezó.
—Sí y no. Una travesura de hermanos… tal vez la primera de muchas. Nunca hicimos cosas así de niños, así que... es momento.
—¿Ah? Espera que mi cerebro sigue cargando... Listo. Déjame adivinar: quieres ir al operativo y quieres que te acompañe para vivir la emoción juntos, como buenos hermanos. ¿Me equivoco? Me dejó sin palabras. Sí, eso exactamente.
—Ya lo había pensado. Lo de ser metiches debe ser genético —solté una risa.
—Pero soy el hermano mayor. No quiero que corras riesgos —dijo con una mirada seria.
—Mayor por un año, eh. Sé que es peligroso, pero tampoco iremos gritando: “¡Hola! Venimos a ver cómo arrestan a unos criminales y de paso ver a nuestro padre. Gracias, ya los vimos. Adiós”. Reímos a carcajadas. Se me ha pegado la locura de este par de locos.
—Está bien —dijo—. Me manipulas demasiado fácil, pero si vamos juntos, nos cuidamos las espaldas. Y dudo que haya una balacera si no saben que iremos. Según Max, aún no están seguros de la ubicación.
—Eso, parce. Tú sí sabes.
—Ajá, pero explícame cómo no nos van a reconocer.
—Eh… bueno. Tengo unos lentes de contacto que usaba para grabar personajes: azules, cafés, grises...
—Ya entendí, tienes la paleta completa.
—Qué pesado —resoplé—. Cambiamos el look, usamos ropa como la de ellos… y nos tomamos una foto. Para el recuerdo.
—¿Una foto? Estás loco. Pero estaría genial mostrarle eso a nuestros hijos en el futuro, como prueba de la locura que hicimos.
—¿Entonces así quedamos?
—Sí, pero ahora me aguantas: ya no puedo dormirme. Vamos por algo a la cocina.
—Ah, sí… ya me dio hambre. Nos comimos unos snacks —menos mal que mis abuelos siempre tienen golosinas.
Mientras masticábamos, vi una chispa de duda en los ojos de Connor.
—¿Estás seguro de querer ir?
—Sí. Nunca me he sentido tan… osado.
—¿Qué? ¿Y qué fue eso de hacer parkour, trabajar desde los 14, o viajar a otro país por una chica? Hermano, has sido valiente desde siempre.
Me hizo pensar. Lo del viaje... sí, eso fue de valientes. Y lo repetiría. A veces, seguir esa corazonada, ese impulso, te lleva a tomar la mejor decisión de tu vida. Muchos dijeron que estaba loco. Que fracasaría. Pero si hubiera hecho caso, hoy estaría arrepentido.
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Dederick ©
Teen FictionMelody tiene una vida monótona, de la casa al instituto y viceversa. Pero... ¿Qué pasaría si en busca de algún chisme en YouTube se topa con un trío de influencers, y uno en particular le parece carismático y atractivo? ¿Y si se lo muestra a sus ami...
