MELODY
Sigo estupefacta, viendo cómo cada día, o cada mes que pasa, la vida nos sorprende con nuevas y hermosas experiencias, alejándonos de toda esa negatividad tóxica. Me siento feliz, a pesar del terror que viví hace unas horas… y del hecho de que la pantalla de mi celular está completamente rota. Al encenderlo, se funde en blanco, pero ¿sabes qué? Eso no importa. Estoy tan feliz.
Mamá está igual de emocionada, como si realmente fuera la abuela de ese bebé que viene en camino. ¡Ally está embarazada! Todavía no lo creo… y ella aún no lo sabe. Sigue dormida, como la perezosa que es. El doctor nos explicó que, debido al golpe en la cabeza, quedó inconsciente por un rato. Vi sangre en el piso cuando bajé a hablar con ella y entré en pánico al verla tirada… aunque en ese momento ni siquiera había notado la sangre.
Gracias a Dios no perdió mucha, solo era un hilito. Itala y Juliana están ansiosas, esperando que Ally despierte para bombardearla con preguntas. Y yo… yo solo puedo pensar en que ese pequeño ser, de apenas unas semanas, probablemente—no, definitivamente—es de Raúl. Ay, Dios mío. Deberíamos organizar algo para los dos, sin que Ally lo sepa todavía. Raúl llamó, pero no respondimos, y Dederick…
Un pinchazo de desilusión se apodera de mí. Es difícil aceptar que estará en España hasta terminar la universidad. Una cosa es esperar unos días, sabiendo que volverá, y otra muy distinta es esperar dos años. Y no me estoy quejando, porque yo acepté… pero tampoco está mal decir que lo voy a extrañar demasiado.
Me consuela saber que está persiguiendo sus sueños. No puedo impedirlo, lo amo, y por eso le dije que se quedara. Sé que tendremos nuestro tiempo. La distancia no será un impedimento... bueno, sí lo será para los besos y caricias apasionadas.
—Hija, tu hermano está llamando. ¡Le daré la noticia!
—¡No! Aún no, que no lo sepa nadie. Estoy pensando en planear algo para cuando estén todos aquí. Ally y Raúl lo sabrán al mismo tiempo.
—¡Esa es una buena idea! —coincide Juliana—. ¿Se imaginan sus caras? ¡Será épico!
—Ah, y las fotos de ese momento no faltarán, eso se los aseguro —añade Itala, juntando las manos bajo su mentón.
—Mamá, llámale de nuevo. Salúdalo, dile que no sabes nada y pásamelo — le sonrio y ella asiente, cómplice.
Samuel se escucha preocupado, primero pregunta por la salud de mamá, luego por mí y por último, Ally. Entonces aparezco yo en pantalla. Me atraganto al ver, a un lado de Sam, con solo un ojo y la mitad de la cabeza fuera del encuadre… a Dederick. Él, el que hace que mi mundo se paralice.
Hace a un lado a Sam, cortándole la cara para quedar él en casi pantalla completa, inspeccionando mi rostro como si fuese un detector de metales, llenándose de alivio al ver que estoy de maravilla.
—¡Oye, yo ni siquiera me veo!
—Parce, ¿y para qué quieres salir en cámara? En todo caso, Melody me quiere ver a mí —ríe por su absurda discusión.
—Sí, pero es mi hermana y también quiero saber qué sucedió. Raúl estaba impaciente, logramos tranquilizarlo. En dos días estaremos de regreso. Ahora dinos qué ocurrió.
—Oh, no fue nada grave —digo, negando con la cabeza.
—¿De verdad? —Dederick frunce una ceja, incrédulo. Asiento. Es más fácil mentir en cámara que en persona—. Porque, amor, es extraño que justo sobre tu cabeza haya un cartel rojo con letras blancas que dice «EMERGENCIA».
Pego un brinco y, con disimulo, noto el cartel. Qué bruta soy.
—¡Ah, hablas de eso! Estamos investigando si podemos hacer la práctica en este hospital. Pero a lo que iba… siento haberte asustado con mis gritos de loca. Pensé que Ally se había desangrado. Pero la muy desgraciada me jugó una broma pesada con sangre falsa.
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Dederick ©
Novela JuvenilMelody tiene una vida monótona, de la casa al instituto y viceversa. Pero... ¿Qué pasaría si en busca de algún chisme en YouTube se topa con un trío de influencers, y uno en particular le parece carismático y atractivo? ¿Y si se lo muestra a sus ami...
