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Hoy me desperté con esa sensación rara de domingo… cuando en realidad es viernes.
¿Nunca te ha pasado? Como si el universo estuviera jugando a los dados con los días.
A pesar de que con las chicas nos reímos bastante en el receso y a la salida del colegio, hablando de las nuevas locuras en redes sociales, mi día fue tan plano como una tortilla sin sal.
La única chispa fue que es viernes, y no cualquiera, es viernes 13.
Y eso significa maratón de películas de terror en ese canal que amo. Antes lo veía con mi hermano… pero desde que se fue, ahora me toca espantarme sola. A mamá le dan escalofríos solo con escuchar la intro, y ni ella misma sabe por qué.
Me encanta el terror. Aunque también me dejo llevar por el romance.
Pero si hay que escoger… dame sangre ficticia y gritos en Dolby Surround.
¿Mi vida amorosa?
Inexistente.
Lo sé, lo sé: ¿cómo es posible que alguien tan increíble esté soltera?
Buena pregunta.
Tal vez soy yo la que pone barreras… o tal vez los pretendientes que me han salido parecen sacados de una comedia absurda.
Uno me seguía como si fuera su Pokémon legendario favorito, y otro creía que decirme “princesa” mil veces lo convertía automáticamente en príncipe.
Spoiler: no funcionó.
Más que enamorada… me sentía perseguida.
Nunca he sentido ese famoso “clic”.
Ni mariposas, ni grillos… ni siquiera zancudos zumbeandome.
Y no, no me quejo.
Solo… me intriga saber cuándo será mi turno. Porque en el amor, todos prometen castillos de Disney… pero al final ni cemento tienen.
Justo cuando empezaba a filosofar sobre mis fracasos amorosos, suena una videollamada.
Esas son mis amigas.
Observo la hora: 10:20 p.m.
Para nosotras, la noche apenas empieza cuando hay un chisme de por medio.
—¡Hola, hola! ¡Traigo chismecito fresco! —grita Itala, tan emocionada que casi perfora mis tímpanos.
—Esto suena serio. Suéltalo ya —respondo, lista para el drama.
Juliana nos muestra la pantalla de su laptop.
Y… boom.
Noticia bomba: la banda pop que amábamos se separa.
Mi corazón musical sufre en silencio.
—¡No…! ¿Eso ya es oficial?
—Más oficial que el himno nacional —dice Itala—. Se sacaron los trapos al sol en redes. Ahora cada quien va por su lado como solista. Ah, y ya no son los más guapos del momento.
—¿Quién logró semejante hazaña?
—Un trío de influencers que está rompiendo internet —responde Juliana, con sus pósters de BTS de fondo, porque claro… prioridades.
La curiosidad me pica. Quiero saber más.
Pero la realidad me golpea: tarea pendiente.
Me despido, suspiro como si cargara el peso del mundo, y me quedo sola con una última página por terminar… y una duda latiendo en la cabeza.
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Dederick ©
General FictionMelody tiene una vida monótona, de la casa al instituto y viceversa. Pero... ¿Qué pasaría si en busca de algún chisme en YouTube se topa con un trío de influencers, y uno en particular le parece carismático y atractivo? ¿Y si se lo muestra a sus ami...
