Jhy y las primeras impresiones
Me despierto por culpa de los rayos de sol que atraviesan mi ventana como si tuvieran una misión personal en mi contra.
Malditas cortinas salmón transparentes. En serio, ¿quién las eligió acorde para las ventanas de los que amamos dormir?
Porque claramente esa persona odiaba dormir.
La habitación parece una pecera iluminada.
Me cubro la cara con la sábana, buscando refugio... pero no sirve de nada. La luz se cuela igual, burlándose de mí.
-Genial... -murmuro, derrotada.
No me queda otra que levantarme.
Mi hermoso -y demasiado corto- fin de semana se esfumó. Entre ver videos de Dederick y salir con mamá al pueblo -algo que no hacíamos desde hacía siglos-, todo pasó demasiado rápido.
Y ahora... Es lunes.
Hago a un lado la sábana y el frío me da la bienvenida como un baldazo de realidad.
-El que madruga, Dios lo ayuda... -susurro con cero convicción.
Miro el reloj.
6:50 a.m.
-¡RAYOS!
¡Mi mamá no me despertó!
Salgo disparada al baño como si estuviera en una escena de película de acción. Me lavo la cara, me cepillo los dientes, me peino... todo en tiempo récord.
Si hubiera cámaras, esto sería un montaje digno de Hollywood.
Salgo, y me visto a la velocidad de la luz:
camiseta blanca, camisa azul marino, calcetas altas y ese pantalón con rayas finísimas que todavía no entiendo quién aprobó.
En serio... ¿qué fumaron al diseñar este uniforme?
Cada vez que salimos a la calle, no faltan los típicos viejos verdes:
-¡Oigan chicas! ¿Cuánto cuesta el bote de agua?
Patético.
Deberían estar jugando bingo... no acosando colegialas.
Bajo corriendo las gradas y apenas abro la puerta, el transporte llega. Perfect timing. Por una vez en mi vida.
En el camino, recuerdo algo importante:
Dederick.
Mis amigas están desesperadas por saber más de él.
Y yo... bueno... también.
Aún me faltan muchos videos suyos por ver. Especialmente los del inicio. Quiero entenderlo. Saber más.
No sé por qué.
Pero quiero.
Llego al colegio y subo las gradas de dos en dos, como si el piso estuviera en llamas. Entro al salón, dejo la mochila en mi asiento y busco a mis dos personas favoritas:
Juliana e Itala.
Están junto a la ventana.
Quietas.
Demasiado quietas.
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Dederick ©
Novela JuvenilMelody tiene una vida monótona, de la casa al instituto y viceversa. Pero... ¿Qué pasaría si en busca de algún chisme en YouTube se topa con un trío de influencers, y uno en particular le parece carismático y atractivo? ¿Y si se lo muestra a sus ami...
