hola mis amores, como están? se que llevo un tiempo desaparecida, pero en fin un poco más de esta historia.
Presente
Eric observó a los niños en sus cunas, Taurus y Caelum otra vez estaban durmiendo juntos, probablemente habían llorado hasta que la nana se resignó a darles el gusto. JEd había sido quien descubrió que ponerlos juntos los ayudaba a dormir. Hydra dormía a parte en su propia cuna, parecían tres pequeños angelitos. Le gustaba solo pararse y observarlos, por horas, en realidad no era un padre realmente presente con ellos. Oliver, lana, Jed y las nanas hacían la mayor parte del trabajo. Pero lo cierto era que a pesar de eso le gustaba estar cerca de ellos, y si debía admitirselo a si mismo tenía una terrible debilidad por la niña. Hydra era una cosita rubia y preciosa a la que Eric no podía resistirse, de hecho no tardó en levantarla de su cuna apenas la pequeña abrió sus ojitos verdes para mirarlo.
Eric la envolvió en su pequeña manta y la llevó con él y su pequeño caballito de felpa hasta el sillón mecedor, estaban en eso de acurrucarse cuando los pasos se acercaron al cuarto.
—Sabes que los padres no deberían tener preferencias ¿cierto?—Eric alzó la vista al rubio parado en el umbral. Llevaba pantalones grises y una camiseta a juego, su cabello revuelto aun le daban una apariencia terriblemente adormilada. llevaba con él tres mamaderas y la imagen le resultaba tan familiar que dolía. Dolía tanto que ni siquiera fue capaz de responder, él malditamente quería eso, una familia. Vio a jed caminar hasta una de las mesitas auxiliares y dejar dos de las mamaderas antes de acercarse hasta ellos. —Ten.
Jed le tendió la rosada para que Eric se la diera y el pelilargo lo hizo pero sus ojos no se despegaron ningún momento de Jed yendo hasta la cuna de los niños. Tomó a Caleum primero que era el más propenso a largarse a llorar desconsoladamente si no s ele consentía de inmediato y comenzó a repetir el proceso de alimentarlo.
—quiero esto—dijo después de unos momentos de verlo sentado en otro de los sillones con el niño en su regazo. Jed alzó la vista sin comprender.—anoche...
—Siento lo de anoche yo...—Comenzó Jed. Eric lo interrumpió.
—quiero esto, quiero quererte y quiero que lo quieras.
—¿qué?
—anoche dijiste que te daba miedo que yo no te quisiera. Pero te quiero, quiero criar mis hijos contigo y que mi casa sea tu casa, quiero esto que tenemos, prácticamente somos un matrimonio y en realidad me gusta. Convivir contigo es facil, nos llevamos bien, tu lo dijiste eres mi ancla y yo la tuya.
—¿me quieres porque soy facil?
—Me corrijo. Eres una de las personas más difíciles que conozco Jed, pero llegué a concerte lo suficiente para que me resultes facil. Tu entiendes mis manías y yo las tuyas,
—Eric no sé si sea buena idea de acuerdo?
—¿Realmente no puedes vernos juntos? El sexo no es malo, la convivencia tampoco y en general si lo piensas las únicas razones por las que hemos peleado en nuestras vidas han sido por la pareja del otro.
Jed se levantó dejó al niño en la cuna y se giró a enfrentar a Eric, había claros signos de molestia contenida en su rostro que el pelilargo no podía entender a que se debían.
—Jeddy...?
—Haces que suene como un plan conveniente.—Dijo, pero no en un tono que decía que quisiera sumarse a él, sonaba dolido en el mejor de los casos.—siempre lo has hecho. Siempre que me pediste que intentaramos algo, lo planteaste como un buen negocio. objetivamente lo entiendo sí? no soy estupido, entiendo tu punto pero...
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El legado de Cain (Parte II)
Teen Fictioncontinuación de "el legado de Caín " advertencias: *contenido homosexual, bdsm, hematofilia, violencia, drogas, mafia, etc. etc...
