hello mis amores, un extra por hoy
Jed observó la camisa negra sobre la cama y de allí al reloj de su mesita de noche, llevaba un tiempo (desde el divorcio) viviendo con Eric, tenía su cuarto allí en la mansión McGraw, el mismo que le había pertenecido de soltero. Solo que las cosas no eran iguales, ellos ya no eran las mismas personas. El Jed del pasado nunca hubiera aceptado una cita con Eric, ni siquiera se lo hubiera planteado. Dios, el Jed del pasado nunca se hubiera arriesgado a perder a Eric, el Jed actual ya lo había perdido una vez, lo que quedaba entre ellos solo eran migajas a las que ambos se estaban aferrando por no quedarse solos.
Jed pasó la camisa por sus hombros y la abotonó antes de colocar el reloj en su muñeca. una parte de él le decía que esto era efectivamente una mala idea. Que un hombre podía tener necesidades, Jed lo entendía, de hecho, él no había podido acostarse con nadie luego de Romeo. No era que no lo hubiera intentado, pero cuando estuvo denudo frente al desconocido solo se había asustado y había huido en cuanto el tipo fue al baño, probablemente el hombre había maldecido bastante por su cabeza. Jed confiaba en Eric, el sexo con su amigo había estado bien, de hecho cada vez que lo hacían se sentía mejor, más comodo, Eric era la unica persona en el mundo en la que Jed confiaba que no iba lastimarlo, estaba bien para una amistad con sexo, pero una cita...
Jed estaba nervioso, no era que fuera la primer cita en la que iba, pero era la primer cita en la que iba desde su divorcio, la primera vez que saldria en plan romantico con Eric. ¿Y como era Eric en plan romantico? Jesus lo descubriría pronto, o podría inventarse una indigestión.
¿y los niños?
Tenían sus nanas, sí, la madre de ellos vivía en alguna de las innumerables habitaciones, aunque normalmente no se cruzaba con ella. Tenía la sensación de que no le agradaba mucho, Jed acostumbraba no agradarle mucho a los demás.
Estaba teniendo una pequeña y estupida crisis por una cita, jesus, era un adulto, de más de 30 años, no podía estar actuando como colegiala, no con Eric, sobre todo no con él. Solo dos amigos, en una cita, solo...
Jesus, por que Eric tuvo que añadirle el titulo de "cita" Jed no quería una cita con Eric, no quería que las cosas volviera a ponerse extrañas entre ellos, ya había estado allí y no había sido bonito. Lo habían superado ¿que demonios se suponía que estaban haciendo ahora?
Tener una crisis, eso estaba haciendo.
Jed se dejó caer de espaldas a la cama y cubrió sus ojos con su codo intentando decidir que demonios hacer.
Dos golpes precedidos de la puerta de su cuarto abriéndose lo obligaron a alzar la vista. Eric iba con pantalones de vestir, camisa blanca y olia a perfume caro, al perfume que te hechas encima cuando quieres sexo. A Jed le gustaba el perfume de Eric, incluso si no lo admitiera en vos alta.
—Creí que dijiste en la sala.
—Te estabas tardando mucho, vine a comprobar que estuvieras bien.—La voz de Eric era terciopelo puro, siempre le había parecido asi, suave, controlada, y familiar. segura. Eric sonaba seguro. ¿Entonces por qué Jed se sentía tan asustado?
—¿Estás bien?
—Lo estoy.
—De acuerdo, te espero abajo.
Jed asintió tomó dos respiraciones y se obligó a bajar detras de Eric haciendo un esfuerzo por ocultar su nerviosismo. No hizo un buen trabajo, porque cuando estuvieron ambos sentados en la parte posterior del coche del pelilargo, este apoyó su mano derecha sobre las de Jed. Temblaban.
—¿por que estás tan nervioso?pensé que estaría bien, hemos hecho cosas más personales.
—Lo sé solo...
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El legado de Cain (Parte II)
Ficção Adolescentecontinuación de "el legado de Caín " advertencias: *contenido homosexual, bdsm, hematofilia, violencia, drogas, mafia, etc. etc...
