Presente
Eric acarició el abdomen de Jed aferrándose al cálido cuerpo de su mejor amigo. Estaba amaneciendo y Jed se giró entre sus brazos con sus ojos adormilados puestos en Eric.
El sueño hizo que Jed pestañeara y volviera a cerrar sus ojos, dándole tiempo a Eric para observar en detalle su rostro, sus pestañas largas y rubia sobre su piel nacarada.
Era un hombre hermoso, Eric debía admitirlo, o al menos siempre se lo había parecido a sus estándares, su cabello rubio y lacio revuelto en ese momento, la piel llena de lunares con los que él mismo había aprendido a contar de niño, una nariz recta y armoniosa para su cara, y sus ojos de ese verde pálido que solían brillar con una chispa de malicia e inteligencia cínica que Eric había admirado por años. A Eric incluso le había gustado un poco el carácter de mierda del tipo.
—Buen día—dijo el pelilargo.
Jed gruñó algo parecido a un "Hola" malhumorado que hizo reír a Eric.
si 5 años atrás hubiera despertado con Jed Jones medio desnudo en sus brazos, y la expectativa de poder tomarlo en cualquier momento, Eric se hubiera sentido el hombre más enamorado y afortunado del planeta. Ahora lo que sentía por su mejor amigo era una mezcla de compañerismo cariñoso y confianza.
Era lo que había quedado, el loco enamoramiento había sido destruido hace años, y ambos habían participado en eso de lastimarse el uno al otro. El cariño que se guardaban era más producto de la confianza que se tenían que de las pasiones desenfrenadas que pudieran consentir el uno por el otro.
Sintió la mano de Jed elevarse perezosamente sobre su hombro y bajar por su piel trazando patrones hasta detenerse en la cicatriz que el pelilargo lucía en el brazo derecho.
—¿Alguna vez vas a decirme cómo te la hiciste?—Consultó el rubio delineando el trazado que él mismo había suturado una noche hacía un par de años atrás, en la que Eric solo se apareció en el departamento que aún compartía con su exesposo, con una herida de bala en el brazo. Romeo había enloquecido un poco cuando Jed solo se había puesto a atenderlo sin preguntarle nada respecto a cómo se la había hecho más allá del tipo de si sabía qué tipo de arma habían usado para dispararle para saber con qué podía encontrarse. Romeo y Jed habían tenido una jodida discusión sobre si debían llamar a la policía o no después de dejar a Eric descansar en la habitación del matrimonio.
—Tu me disparaste cuando fuimos a cazar ¿lo olvidaste?—respondió Eric.—Fue un accidente.
Jed rodó los ojos. Era lo que le habían dicho a la policía cuando tuvieron que declarar, y Eric necesitó explicar donde se encontraba esa noche debido a una denuncia anónima que lo incriminaba de haber huido de una redada que se había hecho sobre uno de sus bares.
No era la primera vez que el rubio le hacía de coartada, de hecho sospechaba que así se había ganado el disparo y aunque Eric no se lo admitiera nunca directamente, Jed no era tan estupido para ignorar que Eric siempre había bailado demasiado cerca del lado izquierdo del mundo, de hecho siempre había temido que un día terminarían por atraparlo con suficiente mierda encima para crearle una causa, vamos que Jed podía sospechar lo que sea de Eric pero si alguien se lo preguntaba ni siquiera dudaba en jurar frente a todo el mundo que quisiera oírlo que ellos habían estado fuera de la ciudad y que había sido un accidente en una de las propiedades de Eric.
Para todos los fines legales ellos habían pasado el fin de semana juntos y convenientemente eran los únicos testigos.
Que Eric tuviera uno de los mejores bufetes de abogados de su lado había ayudado a que no hiciera preguntas molestas.
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El legado de Cain (Parte II)
Fiksi Remajacontinuación de "el legado de Caín " advertencias: *contenido homosexual, bdsm, hematofilia, violencia, drogas, mafia, etc. etc...
