#36

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Escuché la puerta cerrarse y el sonido de unas llaves agitándose. Alcé la vista de mi portátil para observar como mi novia se tiraba en el sillón.

-¿Estás cansada mi amor?- ella asintió.

Cerré el ordenador y lo dejé en la mesita para palmear mis piernas, ella vio mis intenciones y se levantó para sentarse sobre mi.

-Sabes que no tienes por qué trabajar ¿verdad?

-____ ya hemos hablado esto muchas veces, no quiero que me mantengas, que hayas heredado los millones de tus padres no quiere decir que yo vaya a aprovecharme de ello.

-No digo que te aproveches de ello, pero tampoco quiero que te mates día tras día en una cafetería por cuatro monedas.

-Esas cuatro monedas me llenan la autoestima, porque me demuestran que consigo las cosas por mi propia cuenta.

Suspiré.-Mi vida, yo te entiendo pero se que tienes sueños y yo podría ayudarte a conseguir alguno.

-¿Crees que no puedo sola?-frunció el ceño mirándome.- ¿Acaso me estás llamando inútil?

-¿Qué? No, claro que no. Solo te estoy diciendo que podría ayudarte.

-No, estás dando por hecho que yo no puedo hacer mis sueños realidad por mi sola, con mi propio esfuerzo.-se levantó.

-Cariño yo no estoy diciendo nada de eso.

-No lo estás diciendo, lo estás insinuando.

Su expresión de molestia y sus manos en la cintura me decían que palabras equivocadas podrían general una discusión a peor.

-Princesa.-me levanté y me acerqué a ella lentamente.-Tan solo quiero ayudarte.-dije suave.-Se que puedes valerte por ti misma, eres una gran persona y muy trabajadora pero como tu prometida me gustaría que me dejases ayudarte en ello, ser parte de esos días de esfuerzo.

Su mirada se suavizó y me atreví a agarrar sus manos de manera cuidadosa.

-Yo no elegí esto... el mal destino hizo que me quedase sin mis seres queridos y con una riqueza impresionante, no quiere decir que lo rechace pero tampoco creo que el dinero lo compre todo.- acaricié su mano.- Mira nuestra casa, es humilde si nos ponemos a ver mis cuentas bancarias, haría lo que sea por tal de que tu estés cómoda. Ver como llegas cansada tan después de un día de trabajo donde apenas cobras lo que deberías me hace sentir mal, pues yo podría darte los lujos que quieres pero no me dejas.- llevé una mano a su mejilla.- No quiero que entiendas mal, no quiero de repente llenarte de lujos, solo me gustaría que yo, pudiendo hacer posible un sueño tuyo, me dejases.

Mordió su labio.-No quiero sentirme aprovechada.

-No lo serás, yo solo te daré lo que tu me pidas y tu harás tu magia.



(...)

POV Camila.


-Un accidente en la avenida central, hay 4 heridos y 2 que necesitan urgencia. 

-¿De quienes se tratan?

-Pues, hay una joven, al rededor de 27 años, tenía un hierro clavado en el abdomen, no muy profundo. Y luego una familia, los padres están de camino a quirófano y los niños solo han tenido pequeños golpes, por suerte nada grave.

Miraba como las camillas entraban a las salas de urgencias, hasta que la vi a ella y mi cuerpo se heló por completo.


(...)

Entré de manera apresurada a la habitación asustando a mi esposa, la cual estaba jugando con un cubo de rubik que le habían traído a su petición.

-Eres una imbécil.-dije palabra por palabra mientras le pegaba con mi portafolios en el brazo.

-Auch... oye, esto no es profesional por su parte doctora Cabello.-se quejaba mientras sobaba la zona golpeada.

-¿Profesional? ¿Tú sabes el susto que me has dado?-llevé mis manos a mi cintura.

-Se me cruzó un perro... Por cierto, ¿la familia está bien?-me miró con miedo.

Me senté a un lado de la camilla.-Están todos estables.- sus músculos se relajaron.

-Tengo que hablar con ellos.

-Lo harás, pero cuando todos estén recuperados.-la miré y acaricié su pelo.-Me has asustado en serio.

-Lo siento mi vida.-movió su cabeza para besar mi mano.-Te ves muy sexy de doctora.

Reí.-Y tú muy sexy con esa bata de paciente, aunque no me gustaría volverte a ver en esta situación.-me acerqué y la besé.

-¿Haces esto con todos sus pacientes doctora?-dijo después del beso.

-Eres una idiota.-le besé cortamente y me levanté.

-¿Cuanto tiempo tengo que estar aquí?

-Un par de días, tiene que terminar de sanar la herida, con los puntos que te han puesto se hará rápido. 

-¿Dejará marca?

Alcé su bata mirando la herida.-Si, con los años se verá menos pero seguirá ahí.

-Cuando vaya al gimnasio seré como misteriosa, parece una marca de guerra, como si me hubiese peleado contra un oso.

-Créeme que un oso no te hace esa herida.

-¿Has peleado contra uno?

-No pero si he atendido a pacientes, por desgracia alguno que otro ciego.

Hizo una mueca.-Por cierto, me alegra que aceptases mi ayuda, ahora tengo doctora personal en casa.-sonrió pícara.

-¿Necesitas revisión de algo acaso?

-Tal vez me podría revisar parte de la cadera hacia abajo.-me guiñó y yo reí.- Aunque no entiendo porqué no preferiste cantar.

-Pues... me gusta cantar, pero también me gusta mucho ayudar a las personas y tener la capacidad de salvar alguna vida. Cantar... cantar está bien pero mejor como hobby.

-Yo soy feliz mientras tu estés bien.-agarró mi mano y la besó.- Aunque me hubiese gustado que profesionalmente llevases mi apellido también. 

-Al principio no te importaba.

-No hasta que vi como un enfermero te coqueteaba hace unos días.-hizo un puchero.-Eres mi esposa y solo mía.-dijo como una niña chica.

-Solo tuya mi vida.-le besé cortamente.

-Doctora Cabello.-llamaron a la puerta.-La necesitan en quirófano.

Mire hacia el enfermero.-Claro, ahora mismo voy.-miré a mi mujer.-Tengo que irme, volveré más tarde para ver como estas.-le besé de nuevo.-Te amo.

-¡Salva vidas mi amor! ¡estoy orgullosa de ti!- escuché que decía mientras salía de la habitación con una sonrisa.


⭐y💬

One Shots (Camila Cabello y Tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora