Pov Eira
Me desperté sobre saltada e inmediatamente comencé a revisarme el vientre. Para mi sorpresa, allí no había nada, ni una sola marca o mancha de sangre que me indicara que aquello realmente había sucedido.
— ¿Fue una pesadilla? — Me pregunté a mí misma mientras observaba en dónde me encontraba.
La estancia estaba a oscuras pero incluso así era capaz de reconocer en dónde me encontraba.
— Despertaste. — Brent dejó un suspiro cargado de alivio.
— ¿Qué sucedió? — Pregunté, sintiéndome confundida.
Recordaba haber visto y vivido cosas que desearía olvidar pero aquello era parte de un sueño, uno cruel que buscaba acabar con mi estabilidad mental. Pero si era así, si solo había sido un producto de mi imaginación, ¡por qué Brent se veía así?
— Nada mi luna. — Entrecerré los ojos. — No ocurrió nada.
— Mientes. — Susurré mientras fruncía el ceño. — Si vas a mentirme al menos procura que no te veas destrozado.
— Lo tendré en cuenta mi amor, pero no ocurrió nada que deba ser mencionado. — Sus brazos rodearon mi cintura y se echó hacia atrás para acostarse, llevándome con él en el proceso.
— Entonces no fue una pesadilla. — Su cuerpo se tensó bruscamente, confirmando mis palabras.
— Eira, lo que sea que recuerdes olvídalo. — Asintió levemente. — Ambos están bien y eso es lo único que importa.
— ¿Cómo lo sabes?— Susurré.
Yo no le había dicho nada sobre mi embarazo porque había estado esperando a que sucediera algo especial.
— La Diosa Luna nos lo dijo. Ella te devolvió la vida y a nuestro cachorro. — Sonrió antes de besar mi hombro. — Nuestro cachorro está bien.
— Tuve tanto miedo...— Su abrazo se hizo mucho más protector cuando me acercó completamente a él. — Creí que volvería a perderlo.
— Luna, no fue ni será así. — Aseguré. — De ahora en adelante no me va a importar si te molestas y no quieres hablarme, no vas a alejarte de mí ni un solo segundo, no importa dónde esté o con quién.
— Pero tú dijiste que no...— Puso su dedo índice sobre mis labios para que no continuara hablando.
— Eira, eres una loba sumamente inteligente y me conoces a la perfección. Sabes que soy un imbécil que habla bajo la emoción del momento y luego estoy detrás de ti, disculpándome por mis tonterías. — Asentí con la cabeza porque aquello era cierto. — Jamás, nunca, ni por un solo instante he pensado que eres una entrometida o un estorbo, al contrario. Siempre has sido de gran ayuda, incluso más de los que tú misma crees.
— ¿No volverás a decir idioteces? — Negó sonriente.
— Trataré de no hacerlo pero si llegas a escucharme, siéntete libre de reñirme como siempre. — Brent giró mi rostro hacia el suyo para poder besar mi nariz. — Te amo, jamás lo dudes.
Me acurruqué contra su cuerpo y me preparé para dormir en la misma posición en la que nos encontrábamos en ese momento.
Entre sus brazos me sentía segura, justo lo que necesitábamos mi loba y yo para que nuestros temores se alejaran y nos permitieran descansar. Quería dormir rodeada del aroma protector de quien nunca me había dejado a mi suerte a pesar de haber tenido la oportunidad de hacerlo.
Él pudo haberme abandonado en aquella celda en la que me estaba pudriendo. Brent tuvo la opción de haberme dejado en donde me encontró cuando era una niña y pretender que no me había visto u olfateado, pero no fue así.
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The Moon© ML #1
Manusia Serigala💫Esta historia es completamente de mi autoría por lo que se prohíbe su copia o adaptación.💫 •Primer libro de la bilogía ML.• Por culpa de sus celos descontrolados y una mala decisión, Brent perdió a su mate, a su amada Luna. Pidió noche y día, le...
