Los días habían pasado y a Idun se le veía un poco más tranquila, Ivar se encargaba de estar todo el tiempo que podía con ella enseñándole sus tradiciones, su hogar y practicando el lenguaje, lo que lo hacía reír, pues aún tenía algunos errores en su habla que le parecían graciosos, de igual manera en que solía suplantar algunas palabras por otras de distintas lenguas. Justo ahí fue cuando supo que además de su idioma natal ella hablaba el idioma de wessex y un par de leguas más viejas con las que, si bien, no podía comunicarse salvo con eruditos que conocieran las mismas, sí que podía "entender" la idea de lo que se habla a en otras que las tenían como origen; fue en ese momento en el que el mismo se decidió a aprender un poco de su idioma al menos, por lo que pasaban largo rato entre platicas dónde lo que sobresalía eran risas de ambas partes por errores cometidos en su habla.
Mas, en aquellos días dónde no se les veía juntos por la razón que fuere, las esclavas o los propios hermanos de Ivar solían encontrarla frente a una puerta en específico, sólo mirándola y en ocasiones, incluso parecía dudar en si entrar o no, pero en cuanto se percataba de que alguien la miraba a ella o de pasos ajenos en la cercanía, salía del lugar lo más rápido posible, casi corriendo, huyendo a los cuestionamientos que podrían derivarse de su actuar.
*****
—Hermano —le habló Ubbe a Ivar uno de los días en que se encontraban entrenando juntos mientras la antigua "monja" los observaba desde un lugar seguro, al lado de Bjorn y Hvitserk, quienes le enseñaban como sostener desde un hacha, hasta un arco y sus flechas.
—¿Qué quieres Ubbe? —preguntó Ivar, deteniendo su ataque y sosteniendo su hacha desde el mango pegado a la cabeza de la misma.
—No nos concierne, puesto que has tomado al crió como tuyo al igual que a la monja...
—Exacto hermano —lo interrumpió el menor—, ellos son míos y pienso unirme a ella ante los dioses para dejarlo en claro ante todo Kattegat y los reinos vecinos —dijo y siguió hablando— así que, como has dicho, no les concierne nada sobre ella.
—¿Ni sus extrañas actitudes hermano? —preguntó Ubbe, llamando la atención de su hermano, quién había vuelto a mirar el entrenamiento de su Siv.
—Explícate.
—Podemos hacer la vista gorda hermano, no nos interesa tu mujer —comenzó Ubbe—, pero ¿quieres acaso que ignoremos igualmente, el hecho de que puede ser peligrosa para tú auto nombrado hijo?
»Tu monja, Ivar —siguió—, vacila al menos una vez cada día frente a la entrada de la habitación del infante y huye cuando se percata de que alguien más la observa a ella. La has enseñado a matar Ivar y desde su nacimiento, sino es que antes, no parece que sienta algún afecto por ese crío.
Ubbe iba a seguir hablando, pero la risa de su hermano lo detuvo. Entendía, que hasta cierto punto, Ivar había perdido un poco la cabeza por aquella cristiana, ahora convertida a sus creencias, pero sabía que si algo le pasaba a ella o al niño que había adoptado como suyo, no iba a existir poder capas de detener la cólera del menor de los hijos de Ragnar, lo que seguramente se convertiría en una molestia para los hermanos; por ello fue que su risa lo extraño.
—Hablo enserio Ivar —La mano en alto de su hermano lo detuvo de seguir hablando.
—Lo sé hermano y lo agradezco —Sonrió de forma torcida y volteo a mirar a la ex monja, que trataba de atinar con las flechas al tronco de un árbol unos metros lejos de ella.
»Le enseñé a matar, es cierto, pero fue más obligada a hacerlo que por decisión propia —dijo serio—. Es cierto que no muestra afecto por el crío, pero el que vaya a hacerle daño lo veo imposible —volvió a sonreír—; hasta hace unas semanas ella le huía hermano —lo miró—, le tiene más miedo que rencor a su propio hijo y teme aún más el encariñarse con él por la persona en la que podría convertirse —siguió hablando mientras repasaba con su mirada y su índice derecho el filo del hacha en su zurda—, lo que más teme, Ubbe, es no poder asesinarlo si repitiera las acciones de quién lo engendró.
Ambos hermanos se sostuvieron la mirada hasta que el sonido de metal entrando en la madera los hizo voltear hacia la joven y sus otros dos hermanos, por lo que observaron, desde su lugar, como felicitaban a la chica y la invitaban a repetir la acción, pues al fin había dado en el blanco.
—Entonces lo que hace ahí... —Comenzó a decir su idea Ubbe, sin dejar de mirar a la mujer que poco a poco iba mostrando más expresiones ante ellos y no sólo frente a Ivar.
—Supongo que se llena de valor para enfrentarse a él —respondió el otro, sólo enfocándose en la figura femenina, e imaginándola dudar en abrir o no la puerta que la separaba de su hijo, cada día, un paso más cerca de hacerlo.
»Como dije desde un inicio hermano, ellos son míos y como tales, deseo que ella se haga cargo de él, pues es y seguirá siendo mi compañera por lo que duren nuestras vidas y el pequeño nuestro hijo —Por fin sus miradas volvieron a cruzarse entre sí y poco a poco Ubbe lo entendió, mas Ivar término de explicarlo—. Conozco su temor hermano —dijo recordando a la fémina temblar ante su tacto, mas el mayor sólo lo vio abrir y cerrar su puño con la mirada perdida en el recuerdo—, lo conozco mejor que nadie, por eso está vez no la obligaré a acercarse a él, a enfrentarse a algo que la hace tan débil al punto de dejarse desfallecer frente a mi.
»Ella sabe mis deseos —siguió hablando—, conoce los planes que tengo para nosotros en el futuro que los dioses nos deparan y he dejado en claro que la patria potestad del niño queda en mis manos, por lo que no dejaré que sus temores se hagan realidad y en el caso de cumplirse, seré yo quien acabe con él, así que he decidido dejar en sus manos la posibilidad de acercamiento, después de todo, es su madre y sé, ahora gracias a ti, que no me decepcionara.
Dio fin a la conversación con esas palabras rodeando sus mentes y se alejaron del lugar dispuestos a saciar el hambre que se acrecentaba con el entrenamiento.
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LA MONJA
FanfictionCómo Vikingos han ido saqueando las ciudades cercanas, pero hay algo extraño en este lugar, aún más extraña esa mujer, esa monja. Ivar, al igual que su padre, cayó por un Cristiano, Cristiana en su caso y aún sin saber comunicarse tiene en claro una...
