Capítulo 37.

2.3K 223 155
                                    

"¿Lo sabias entonces?"

"No es algo nuevo, si lees la historia lo suficiente... Supongo que es fácil darse cuenta".

"Buah... Es difícil sorprenderte" Dijo Wen Xu, sonriendo muy contento: "Eres demasiado inteligente..."

Desviando la mirada de su libro, Nie Mingjue miró a su prometido, aquel hermoso joven Wen, quien estaba sentado en su regazo con una sonrisa.

Nie Mingjue no podía negar que Wen Xu era hermoso, con aquel largo cabello negro y sus ojos rojizos, probablemente era uno de los omegas más hermosos de todas las sectas. Aunque sus ojos siempre estaban puestos en otra persona...

"Jóvenes maestros, vine a dejar para ustedes el té" Dijo Meng Yao, entrando en la habitación sin previo aviso.

Frunciendo el ceño con molestia, Wen Xu dijo: "¿Qué acaso no te enseñaron a tocar las puertas?"

Quedándose parado en el umbral de aquel salón, Meng Yao cruzó miradas con Nie Mingjue, respondiendo: "Disculpe joven maestro Wen, yo... El líder de la secta me pidió que viniera sin tocar".

"¿Acaso estas espiándonos o algo así?" Preguntó Wen Xu con desagrado: "Además, yo no soy tu joven maestro, soy la próxima esposa del líder, dirígete a mí de forma correcta".

Haciendo una reverencia, Meng Yao respondió: "Disculpe, Esposa del líder".

Sin decir nada, Nie Mingjue solo observó a Meng Yao, el cual de forma silencio se acercó a la mesa baja que tenía en frente, dejando cuidadosamente las tazas de té y un par de postres.

Wen Xu era hermoso, pero sin lugar a dudas el más hermoso de todos era Meng Yao.

Nie Mingjue conocía a todos los omegas de sectas importantes, desde los Lan hasta los Jiang, y sin lugar a dudas, Meng Yao era el heredero digno de su secta, ya que como siempre, los omegas Jin eran alabados por su belleza y su fertilidad. Aquel pequeño omega de cabellos negros, los cuales solía recoger en un moño bajo, con un cuerpo delgado pero curvilíneo, y esos ojos castaños claros... Nie Mingjue no podía negar que sentía un gran deseo por él.

Pero Meng Yao era intocable, era el acogido de su padre, su sirviente personal. Aunque por su posición Nie Mingjue podía pedirle tener sexo en cualquier momento, jamás se atrevería, su padre también era un alfa, y no planeaba meterse con un omega que había reclamado como suyo.

Aunque le gustaba Meng Yao, Nie Mingjue sabía que no podía poseerlo. No mientras su padre siguiera vivo.

"¿Y?" Preguntó Wen Xu de forma brusca: "¿Qué haces?"

Después de haber dejado las tazas de té y los postres, Meng Yao se quedó parado frente a la mesa baja, cruzando miradas con Nie Mingjue de forma silenciosa, de la misma forma que hacia siempre que ambos estaban cerca.

"Si hubiera querido público, lo hubiera pedido" Dijo Wen Xu muy molesto: "Por favor, retírate".

"Una disculpa, joven maestro" Dijo Meng Yao, haciendo una reverencia.

Sonriendo suavemente, Wen Xu susurró: "Otra equivocación... Muy extraño..."

"Una disculpa, esposa del líder..."

"Basta A-Xu, déjalo tranquilo" Pidió Nie Mingjue, defendiendo a Meng Yao: "Por favor retírate, Meng Yao".

Sonriendo con suavidad al ser defendido por el alfa, Meng Yao hizo una última reverencia, y salió del salón. Pero esa actitud fue fácilmente notada por Wen Xu, quien espero a que se fuera para darle un golpe en el pecho a su alfa, riéndose.

Mi joven amanteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora