Capítulo 30

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Después de lo que nos contó Sam, estábamos confundidos, queríamos respuestas, las necesitábamos.

— Ellos dijeron la verdad. — Les susurré a Kate y Abel. — Tenemos que tenerlos de nuestro lado, al menos por ahora.

Ambos asintieron, y Abel habló. — Ustedes se encargan de ellos, tengo que avisar a Nilo y tratar de calmarlo.

— No creo que puedas convencerlo parecía negado a la posibilidad. — Dije preocupada.

— Tengo mis métodos. — Dijo con una sonrisa.

— DIUUU. — Gritó Kate con cara de asco. — Sigo siendo tu hermana mayor asqueroso.

Ambos reímos mientras Kate negaba.

Kate me guio de nuevo a la sala donde se encontraban Gael y Ziara.

— ¿Y ahora qué? — Preguntó Gael serio.

— Tenían razón con lo de Sam. Aunque no sabe cual es el secreto de los Silent, confirmó haber vendido a Keira. — Dije acercándome a ellos. — Decidimos trabajar con ustedes para encontrar ese secreto.

— Genial. — Dijo Ziara poniéndose de pie.

Todos se alarmaron, ella tenía que estar esposada, pero ni ella ni Gael traían sus esposas.

— ¿Cómo? — Preguntó Kate confundida.

— ¿En serio creían que nos tenían prisioneros? — Dijo Gael con una sonrisa.

—  Solo queríamos esperar a que fuera su decisión, aunque se tardaron mucho. — Dijo Ziara. — Para la próxima no nos subestimen tanto, podríamos haberlos matado.

— Quizás con personas normales, pero no con mi gente. — Respondí. Fue la primera vez que veía a Ziara sonreír.

— ¿Cuál es el plan? — Preguntó Gael.

— Buscaré a mi familia, una vez que me asegure que ellos estén bien, buscaremos las respuestas. — Dije seria. — Ustedes buscaran a la elite.

— ¿Por qué a ellos? — Preguntó Ziara.

—  Porque ellos fueron los últimos que vieron a Keira, ella confiaba en ellos, necesitamos toda la información posible. Tendrán hombres de mi confianza a su disposición, tenemos que hacer lo posible para traerlos con nosotros.

Abel se quedó con ellos, hablando sobre lugares y estrategias. Kate pronto se marcharía a una expedición para encontrar sobrevivientes.

Yo fui con Félix y Lena, necesitaba saber de mi pasado, quizás las respuestas estaban ahí.

— ¿Estas segura? — Preguntó Félix al verme llegar. — No has descansado bien, creo que lo mejor sería tomarse un tiempo.

— Félix tiene razón, te haría bien descansar. — Insistió Lena.

— Estoy bien. Necesitamos que recuerde lo antes posible. — Dije mientras me acomodaba en la camilla. — Hagamos una cosa, luego de este recuerdo les prometo descansar.

— Bien. — Respondieron ambos.

— Necesito que me devuelvan al final de mi recuerdo anterior.

— Trataremos. — Respondió Lena conectando todo.

Luego de unos segundo me dormí.

— Aurora, tienes que calmarte. — Me repitió Dhalia. — Es Luz, ella estará bien.

— ¿Cómo estás segura de eso? — Pregunté asustada. — Es un mundo que no conocemos, nada de esto es seguro.

Habían pasado horas, pero no teníamos noticia de Luzbel y los guardias nos prohibieron salir.

Kalil apareció con Luzbel en sus brazos, ella estaba inconsciente.

— ¿Qué le hicieron? — Pregunté enojada.

— Tranquilas ella esta bien, solo esta cansada. — Dijo Kalil mientras dejaba a Luzbel en su cama.

— ¡¿Bien?! Esta inconsciente estúpido. — Gritó Dhalia molesta.

— La prueba podría haberla matado pero ella resistió, sabía a lo que se enfrentaba. Era la única opción para probar su inocencia.

— Ah claro la mejor manera era matándonos, gracias por su amabilidad pero queremos irnos. Ahora. — Exigió Dhalia, estaba molesta, al igual que yo.

Solo me acerqué a revisar el pulso de Luzbel, no parecía tener ninguna lesión visible.

Al levantar la vista me encontré con la mirada de Kalil.

— Mi hermana probó nuestra inocencia. No queremos problemas, solo queremos volver a nuestro mundo. — Dije seria.

— Y volverán. — Respondió Kalil. — Pero antes tendrán una audiencia con nuestra reina, Freydis.

— ¿Por qué? — Pregunté confundida. — No somos de este mundo, no les somos útiles.

— Ustedes no entienden. — Dijo Kalil.

— No, los que no entienden son ustedes. Este no es nuestro mundo, no tenemos nada que ver con ustedes o sus enemigos, queremos volver a casa. — Respondió Dhalia mientras lo enfrentaba.

— Según nuestra gente los humanos son seres que no existen. No creíamos que existiera otro mundo, sin embargo aquí están, de pie frente a mi. — Kalil retrocedió. — La reina necesita hablar con ustedes, ella tiene el poder para llevarlas a su mundo, solo quiere respuestas.

— ¿Y qué pasa si nos negamos? — Pregunté.

— Entonces estarán en problemas más graves. — Respondió Kalil.— Les recomiendo que sean inteligentes y piensen bien su respuesta.

— Más que una recomendación parece una amenaza. — Dijo Dhalia.

— Pueden tomarlo como quieran.

Y con eso último Kalil salió de nuestra carpa.

Estaba asustada y enojada, no sabía que nos esperaba, tampoco que debíamos hacer.

— Tranquila. — Dijo Dhalia. — Saldremos de esta.

Ella me conocía bien, sabía lo que pensaba, incluso antes de que se lo dijera.

Resistencia #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora