Mí cabeza dolía, al despertarme estaba en una celda y no en una prisión cualquiera, era una hecha por el Celta supremo. Lo supe porque no podía usar mis poderes.
Era como si el lugar se alimentará de la vitalidad.
Dhalia seguía mareada, Luzbel estaba de pie.
— ¿Qué nos pasó? — Pregunté con la boca seca.
Mí garganta dolía.
— El druida nos paralizó. Está prisión nos mantiene débiles. — Respondió Luzbel.
— ¿Por qué luces mejor que nosotras?— Dhalia hizo la misma pregunta que yo quería hacer.
— No sé, supongo que él me dio algo de su vitalidad. No entiendo muy bien sus intenciones pero creo que nos quiere ayudar a escapar.— Respondió confundida.
— ¿Ayudarnos? ¿Por qué haría algo así?— Pregunté confundida.
— No creó que quiera traicionar a Freydis, parece una trampa. — Dhalia estuvo de acuerdo conmigo.
— ¿Saben que los dones que nos dieron no son los únicos que tenemos?— Luzbel parecía muy pensativa.
— Luz se clara, cuando te pones en modo rara das miedo.
Asentí apoyando a Dhalia.
— El Celta me lo explicó. Dijo que en un punto dejamos de ser humanas, al principio no le creí. Luego investigue, la luna no le ofrece poderes a nadie, al menos la última vez fue hace miles de años. No solos nos dieron dones, si no que evolucionamos. ¿Cómo creen que sanamos tan rápido? No solo son los sanadores, somos mucho más fuertes y veloces, nuestra destreza es mil veces mejor que antes.
— En la guerra me lastimé muy feo, parecía muy real y humano.
— Es la primera fase, cuando termines de completar tu fase serás capaz de curar hasta tus propias heridas. También podemos alimentarnos de la vitalidad de otras personas, nos aumenta nuestro poder.
— ¿Cómo lo sabes? — Preguntó Dhalia.
— Cuando nos desmayamos, los traidores de sus novios las llevaron y el Celta me cargo a mí. No tenía otra opción así que puse en práctica lo que leí. Absorbí la vitalidad del Celta supremo.
— ¿Y el no lo noto?
— Claro que lo hizo Aurora, el no es idiota. Es el ser más poderoso, y creo que la dios Luna nos eligió por algo. Además cuando me dejó me dio una sonrisa de superioridad. Es obvio que lo hice porque él me dejó.
Él quiere que nos vayamos, aún no se bien el porqué. No hay que confiarnos.
— ¿Y ahora? — Preguntó Dhalia.
— Bueno suponiendo que tengo razón, el Celta nos quiere fuera. Creo que su red es más débil. Si unimos fuerzas podemos romper la prisión y escapar.
— ¿Y después que?
— Correr lejos de este lugar. No sé Aurora, lo importante es escapar.
Las tres nos tomamos de las manos, para absorber la vitalidad de Luzbel.
Potenciamos nuestro poder al límite y explotamos todo el lugar.
Lo único que queríamos era romper la reja, para escapar en silencio, pero toda la prisión voló. La parte de atrás se convirtió en escombros.
Se podía ver el bosque claramente.
— Bueno si le ven el lado bueno no tenemos que buscar la salida. — Intenté bromear.
Saltamos las rocas y cruzamos hacía el bosque. Corrimos hasta que escuchamos caballos siguiéndonos.
— Mierda debimos ser más discretas. — Se quejó Luzbel.
Nos escondimos en el final de un arroyo, dentro de un árbol enorme.
Estuvimos escondidas por mucho tiempo, cuando todo se calmó pudimos salir.
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Resistencia #2
Science Fiction"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
