No sé en qué momento llegamos al campo principal, los druidas se encargaban de curar nuestras heridas. Aún podía sentir la adrenalina en mí cuerpo, cada vez que usaba el fuego algo en mí crecía, una llama de poder que era cada vez más y más grande. Me hacía sentir invencible.
— Debimos matarlas. — Luzbel rompió el silencio.
— Estamos vivas es lo que importa. — Respondí.
— ¿En serio creen que después de esa pelea no harán nada? — Preguntó Luzbel. — Las derrotamos siendo unas humanas. Ellas llevan años siendo el terror en este lugar. Claramente querrán venganza.
— Entonces no debiste lastimar el rostro de la mayor. — Respondió Dhalia riendo.
— Ni tu debiste electrocutar a su hermana. Aurora casi cocina a la otra. — Ambas rieron. — Supongo que ya nos ganamos nuestras primeras enemigas.
— El jefe quiere verlas. — Interrumpió un druida.
Me sentía mal por no saber su nombre, pero ellos no lo decían. Solo aquélla persona que ellos consideraban dignos, lo sabían.
Estuvimos esperando desde nuestra llegada para que nos dejaran hablar con el jefe de esta unidad. Tenía la esperanza de ver a Kalil, aunque seguía un poco confundida, quería saber si él sabía sobre el plan de Freydis y el Celta supremo.
Al llegar un hombre de cabello negro y ojos azules nos dio la bienvenida.
— Mi nombre es Yuel, soy el General de este ejército. Supongo que saben porque están aquí.
— Lo sabemos. — Respondí.— Estamos a su disposición para ayudar en lo que ordené.
Luzbel y Dhalia asintieron, las tres tuvimos una charla anteriormente. Acordamos ayudar en todo lo que pudiéramos, sin arriesgarnos lo suficiente para morir. No lo hacíamos por miedo o para pagar alguna deuda, lo hacíamos porque así éramos nosotras, pero no tan idiotas para morir por una guerra que no era nuestra.
— Mañana sellaran la última entrada. Cómo sabrán es nuestra última oportunidad de cerrar el camino a los seres oscuros. Sería el fin de nuestra guerra. — Informó el capitán Yuel. — Será la batalla más arriesgada, los seres oscuros no querrán dejarnos el paso libre. Quiero saber si están dispuestas a defender a los druidas mientras ellos cierran la barrera.
— Lo estamos. — Respondimos al unísono.
El solo asintió y nos dejó ir.
Al salir de la carpa, pude ver a Kalil y a Malik, nunca había visto a Malik serio pero en ese momento daba miedo. Ambos se acercaban a nosotras, por la mirada de confusión y enojo, pude confirmar que Kalil no estaba informado del plan, sentí un gran alivio. Inmediatamente pude escuchar la voz de mí hermana, "Deberías ordenar tus prioridades". Estaba en una guerra y lo que más me preocupaba era saber si él me mentía o no. Era algo inevitable.
Luzbel me miró, y me sonroje, ella podía saber lo que pensaba sin que lo dijera en voz alta, muchas veces me asustaba, me conocía demasiado bien.
— ¿Qué carajos están haciendo en este lugar? — Para mí sorpresa la pregunta la hizo Malik, mientras examinaba la cara de Dhalia. — ¿Qué te paso?
Dhalia tenía una cicatriz en la frente, era muy pequeña pero si le prestas la suficiente atención lo mirabas, al igual que la que tenía en mí costilla izquierda. Luzbel tenía algunas en las manos. Ninguna de las tres tenía heridas graves, pero Kalil tomo de mí cara y evalúo cada centímetro de mí piel.
— Estoy bien. — Respondí riendo. — Las tres lo estamos...
— ¿Por qué están en este lugar? — Preguntó Kalil.
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Resistencia #2
Ciencia Ficción"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
