Capítulo 53

73 31 1
                                        

Aurora.

Con la última visión de mis recuerdos, todo había vuelto a mí. Cada recuerdo de mí infancia hasta el último día consciente, cada sentimiento, cada experiencia, volvió a mí. Como si siempre estuviera ahí, solo que dormida.

Así me sentía, como si hubiera despertado de un horrible sueño.

Mis recuerdos no eran los únicos que había obtenido. Antes de despertar tuve una visión de la diosa Luna, la había visto y hablado con ella.

— Al fin has despertado, Aurora.
Su voz era cálida y dulce, por su apariencia parecía alguien joven, pero con rasgos suaves y finos.

— ¿Dónde estoy? — Pregunté confundida.

— Has completado tu fase, al igual que tu amiga Dhalia. Ambas alcanzaron su máximo poder.

— ¿Por qué nosotras?

— ¿Por qué ustedes no?

— ¿Aún tenemos la posibilidad de salvar a nuestro mundo?

—Espero que ustedes no cometan los mismos errores que Freya y Freydis.

— ¿Qué hicieron? — Pregunté.

— Ellas se olvidaron de su promesa, se olvidaron de quienes eran. Su enojo entre ellas nubló su visión. Ambas se volvieron soberbias. No importa qué intenciones tengan, mis dones nos son otorgados para las guerras.

— ¿Crees que seremos como ellas? Entonces porqué darnos los dones, sería volver a equivocarte.

— Aurora tú eres el sol, Luzbel la luna y Dhalia las estrellas. Si las tres siguen su camino obtendrán el cielo. Si se desvían, se hundirán. Espero que elijan bien.

— ¿Puede decirme algo que me ayude?.

Ella me analizó unos segundos, debatiendo si hacerlo o no. Finalmente habló.

— Maktub.

— ¿Y eso en qué me ayuda? — Pregunté confundida.

Necesitaba un consejo, una ubicación, algo que me diga que hacía las cosas bien.

— Lo entenderás cuando sea el momento.
Con eso último desapareció.

Me desperté asustada, con todos a mí alrededor.

Luego de avisarles que sabía cómo encontrar a Kalil y Luz, me interrogaron sobre mí salud.

— ¿Estás bien? — Preguntó Dhalia.

— ¿Te duele algo?¿Sabes quienes somos?¿Puedes hablar? — Tyron preguntó alarmado.

— Estoy bien Ty, no seas dramático. — Respondí.

Puse al tanto a los chicos sobre todo lo ocurrido, al parecer Dhalia estaba en la misma situación que yo.

— Bueno si sus poderes aumentaron, quiere decir que Dhalia puede abrir portales en cualquier lado, y que tú puede trasladar tu mente hacía donde lo desees. — Explicó Ty.

— ¿Y cómo lo hago? — Pregunté confundida.

— Bueno supongo que es como antes. Solo debes pensarlo y tu mente te llevará a ese lugar.— Malik hablaba como si todos entendiéramos su punto.— Trata de pensar en Kalil y Luzbel, solo deja que tu mente te guíe.

Y eso hice, me concentré en ellos, cerré mis ojos, y traté de visualizar su ubicación.
Estuve a punto de rendirme, hasta que la imagen de Kalil en una celda, apareció en mí mente.

— Es él, es Kalil.— No sabía si lo decía para ellos o para mí consuelo.

Mi corazón se aceleró. Él estaba bien, seguía vivo.

— ¿Puedes decirnos qué ves? — Preguntó Malik.— Solo busca algo útil para saber su ubicación, lo que sea.

Traté de alejarme caminando por el lugar para tratar de reconocer algo.
Para mí buena o mala suerte, conocía muy bien esos pasillos.
Era Shahar, después de estar tanto tiempo en ese lugar podía reconocer cada maldita habitación.

Abrí los ojos, todos quedaron expectantes a lo que tenía para decir.

— ¿Dónde están? — Preguntó Ty.

— No lo sé, intenté encontrar a Luzbel pero es como si hubiera una barrera en mí mente.

— Deben ser los druidas, es obvio que la dejaran en lugar más protegido.— Explicó Dhalia.

— ¿Qué hay de Kalil? — Preguntó Malik.

— Lo vi. Está en una celda, en Shahar.

— Tiene que ser una broma. — Ty río de mala gana.— ¿Qué piensas hacer?

— Ir a Shahar, rescatar a Kalil y quemar ese maldito lugar. Haré que Bemont Silent salga de su maldito escondite, él vendrá a mí y lo haré pagar por toda su mierda.
Kate debería estar volviendo, se quedará en la Resistencia, al igual que Nilo y Abel,  cuidarán a los chicos. Mientras que Malik, Dhalia y yo nos dirigimos a Shahar, con un escuadrón capacitado.

Sabía que con la fuerza de nosotros era más que suficiente, pero debíamos tener gente que ayude a los inocentes. No era estúpida, sabía que en Shahar había buenos y malos, pero no quería arriesgarme.
Si podía ayudar a escapar a los inocentes lo haría.

Resistencia #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora