Capítulo 50

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Esa fue un mes horrible, el más largo de mí vida, desesperada por saber el bienestar de mí hermana. Todos estábamos igual, incluso Kalil amenazó a Jael con arrancarle los huesos si algo malo le pasaba.

— ¿Todo está listo? — Pregunté.

Todos asintieron, estábamos en lugar acordado. Esperando a Jael y Luz.
El apareció con ella en sus brazos.

Las drogas que utilizaron en ella la debilitan, porque no eran cualquier droga era sangre de lobo.

— Ustedes irán en esa camioneta. — Expliqué.

— Ese no era el trato. Tienen que llevarnos a los límites, una vez lejos podemos separarnos.— Jael parecía disgustado, traté de ser pacífica porque aún tenía a Luz en brazos.

Malik se la sacó para acomodarla en la camioneta.

— Tranquila Aurora, es de confianza.— Dijo Luzbel.

Eso nos sorprendió a todos, ella jamás confiaba en nadie, solo en nosotros.
Jael vino con Luzbel, Kalil y yo. Y uno de sus perros.

En la camioneta de atrás venían, Malik, Dhalia, Milo y Zeta. Cómo seguridad Jael les dejó uno de sus perros. Él los amaba como sus hijos, fue un gesto de confianza hacia nosotros.

Luzbel estaba cansada y recostada en la parte trasera, Nia la perra de Jael dormía abrazada a ella, él solo las observaba.

— Te dije que la cuidarás. Dejaste que la drogaran, pudo haber muerto.— Reclamé enojada.

El no dijo nada solo alejó la mirada de Luzbel, como si se sintiera culpable.

— No fue su culpa, ellos me inyectaron esa misma noche. Ni siquiera estaba presente.— Luzbel intentó levantar su cuerpo pero aun seguía débil, él se apresuró a ayudarla.

— La sangre es algo letal para los humanos. Por suerte para nosotros es solo como estar herido. — Explicó Kalil. — Aunque no se la cantidad, pero por el tiempo puedo especular que fue una muy grave, pero en poca dosis.

— ¿Cuándo va a mejorar?— Preguntó Jael.— ¿Hay alguna cura?

— Solo conozco a una persona que puede ayudarla.

— ¿Quién? — Pregunté esperanzada.

— El Celta supremo.

— ¿Dónde está? Vayamos ahora. — Insistió Jael.

— No. —Luzbel me miró fijo.— Nos costó mucho salir, no vamos a entrar. Voy a estar bien.

— ¿Así planeas enfrentar a Freya y su ejército? Sabes que no puedes seguir así.— Kalil la regaño.

Al llegar a un límite alejado, llegamos a una casa abandonada.

Luz quería bañarse hace semanas que no podía tomar un baño relajante, y seguía débil. Con Dhalia preparamos la bañera.

Los chicos vigilaban la casa y preparaban leña y cosas para comer.

Luzbel estaba en la bañera, con sus rodillas presionando su pecho, estaba muy enojada.
Con Dhalia estábamos sentados en el piso.

Resistencia #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora