— Bienvenidas. — Dijo Freydis acercándose a nosotras.
Ninguna de las tres respondió, no sabía si era por el miedo o la confusión de este lugar, quizás por ambas.
— He oído muchas cosas sobre ustedes. —Dijo Freydis mientras nos examinaba. — Jamás creí que los humanos pudieran venir a nuestro mundo. ¿Cómo lo hicieron?
— Ciencia. — Respondí.— Bueno también algo de magia, supongo. El lugar en el que instalamos nuestras máquinas, era un lugar sagrado. Algunos creían que era un portal, eso decían los rumores.
No quería quedarme en silencio tenía miedo de su reacción, pero tampoco iba a contarle todos nuestros secretos.
— Ciencia. — Repitió fascinada.
— ¿Por qué el interés en humanos? — Preguntó Luzbel. — No veo porque gente tan poderosa como ustedes necesita de nuestra ayuda.
— Luzbel ¿cierto? — Luz solo asintió, mientras Freydis la analizaba. — La chica que pasó la prueba, no muchos sobreviven a la verdad. Creo que ustedes son especiales, son la respuesta que estaba buscando.
— ¿Respuesta a qué? — Preguntó Dhalia confundida.
— Ustedes no están aquí por casualidad, le pedí a la Diosa luna que me diera la respuesta al fin de la guerra y ustedes aparecieron. Eso no puede ser coincidencia, ella las mando para ayudarme.
— ¿La luna? — Preguntó Luzbel sin poder creer lo que Freydis decía.
— Exacto. — Respondió Freydis. — Este es el trato, ustedes me ayudan con Freya y yo las regreso a su mundo.
— ¿Y si no te ayudamos? — Preguntó Luzbel. — ¿Nos dejarás como prisioneras en tu mundo?
— No, pero te aseguro que si Freya se entera de tu mundo, todos estarán en peligro. — Respondió Freydis.
Estaba aterrada, sabía que Dhalia y Luzbel sentían lo mismo, Freydis no parecía mala pero estaba claro sus prioridades. Quizás la única opción razonable era ayudarlos.
— Por favor Kalil acompaña a nuestra invitadas a la sala de descanso. — Ordenó freydis. — Deben querer consultarlo en privado.
Kalil nos guio por unos pasillos, cuando nos dejó en una habitación enorme, ni siquiera lo mire solo cerré la puerta.
— ¿Y ahora qué? — Preguntó Dhalia.
— No creo que tengamos muchas opciones. — Dije mientras tomaba asiento en los enormes sillones.
— Se que la opción más lógica es ayudarlos. — Expresó Luzbel. — Pero no creo que sea conveniente, piénsenlo, meternos en una guerra que no tiene nada que ver con nosotras. Eso no es bueno no importa qué opciones nos de.
— ¿Qué sugieres? No creo que nos mande de nuevo a nuestro mundo como si nada.
— Lo sé Aurora, pero no creo que nada sea peor que estar en una guerra, una que ni siquiera es nuestra.
— Ambas tienen razón, pero la verdad es que si queremos volver no tenemos opción. — Intervino Dhalia. — Nuestra única salida es ayudarla.
— ¿Ayudarla? — Preguntó Luzbel. — Tiene dragones de guardias ¡DRAGONES!
Si ellos no pueden ayudarla ¿Qué podemos hacer nosotras simples mortales?
— Quizás no tienen las armas necesarias. Ya viste con las armas que nos atraparon a nosotras, no son tan buenas. Quizás para este mundo, pero son inferiores a las nuestras.
— ¿Por qué sus armas serán inferiores, Aurora? Quizás sea porque tienen PODERES, que los hacen invencibles.
El sarcasmo de Luzbel me cansaba.
— Ja ja que madura, tu sarcasmo me da mucha risa.— Respondí molesta.
— Aurora tiene razón, quizás deberíamos crear armas contra ellos. Sus poderes son superiores pero su tecnología es inferior.
— Si conocemos sus debilidades podemos crear armas que los maten. — Finalicé por ella.
Al llegar con Freydis, tuve que exponer nuestros reclamos.
— Los ayudaremos, pero primero necesitamos conectarnos con nuestro mundo. — Expresé de manera tranquila. — Una vez tengamos las cosas necesarias fabricaremos las armas necesarias para terminar con sus enemigos.
Freydis siempre supo de nuestra existencia y era la única que podía conectar los mundos, hasta que aparecí yo.
Ella jamás creyó que necesitaba de nuestra ayuda, nos veía como algo innecesario, pero ahora nos pedía ayuda, irónico.
Ya habían pasado horas del encuentro con Freydis, teníamos todo listo para volver a nuestro mundo, mi ansiedad me estaba ganando.
Trataba de aparentar estar tranquila, no quería tener un episodio en un mundo con gente que no conocía, odiaba cuando ocurría con personas cercanas, peor con personas que no conocía.
— ¿Vas a irte? — La pregunta de Kalil me tomó por sorpresa, sobre todo porque jamás lo vi llegar.
— Mierda me asustaste, eres demasiado silencioso. — Dije mientras me calmaba. — Tenemos que buscar ayuda de nuestro mundo, tengo gente de confianza que podrían ayudarnos mucho en esto.
— ¿Qué te pasó en el labio? — Dijo mientras pasaba su pulgar por mi labio lastimado.
Me había lastimado en un intento por controlar mis ataques de ansiedad, eran daños que me hacía sin darme cuenta, prefería sentir cualquier dolor físico que aguantar la mierda que había en mi cabeza.
— No es nada, solo me lastime sacándome una pielcita. — Intente mentir.
Su cercanía y el hecho de que me estuviera tocando, aumentaba mis nervios demasiado.
— ¿Por qué sufres? — Su pregunta me desconcertó.
— Bueno estoy en un mundo que no conozco y mi familia puede estar en peligro.
— No me refiero a eso. — Respondió serio. — Puedo sentir tu sufrimiento, en el bosque pude ver el dolor y lo perturbada que está tu mente.
— ¿Me dijiste perturbada? — Reí nerviosa.
— Sabes que me refiero a tu dolor. ¿Qué es eso que tanto te lastima?
— ¿Ese es tu poder? — Pregunté. — ¿Saben lo que sienten las personas?
— No evadas mi pregunta. — Dijo serio. — Si me dices que es eso que te lastima quizás pueda ayudarte.
— No puedes, nadie puede. — Respondí molesta.
— ¿Cómo estás tan segura?
— Porque lo único que me lastima soy yo. No puedes salvarme, no de mi.
Antes que Kalil pudiera responder, Dhalia y Luzbel entraron para dar la noticia de que era hora de irnos.
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Resistencia #2
Science-Fiction"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
