AURORA.
El trayecto fue corto, quizás unas 3 horas, sin descanso. Queríamos abrir un portal directo, pero sin arriesgar nuestra posición.
Nadie sabía la ubicación exacta de la Resistencia, debía seguir en secreto.
El poder que despertamos con Dhalia ayudaba a qué los seres oscuros se alejaran.
Nadie quería enfrentarse a nosotras, algo que ayudó a tener un viaje tranquilo. Aunque sabía que al llegar a Shahar las cosas cambiarían, Bemont Silent no me dejaría las cosas fáciles.
Él quería poder y lo había conseguido, el mundo estaba a sus pies, no dejaría que yo arruinara todo lo que le costó conseguir.
Ahora que estaba de pie frente a la entrada de Shahar, muchos sentimientos me abrumaron. Ya no era la chica asustada y paranoica que sufría ataques de ansiedad constantes. Era Aurora, por fin me había encontrado una vez más, aún seguía manejando mis problemas con la ansiedad, pero eso jamás fue un obstáculo para que pudiera ser fuerte.
Ya no estaba sola ni pérdida. Me hubiese gustado que Zafira estuviera a mí lado, viendo mí progreso y mí fortaleza, ella confiaba en mí más que yo. Siempre le agradeceré su ayuda.
— ¿Y bien? — Preguntó Malik. — ¿Cuál es el plan?
Con Dhalia compartimos una mirada.
— ¿No pensaran entrar y destruir todo?— Insistió Malik.
— ¿Por qué no?— Preguntó Dhalia.— Nos destrozaron la vida, hay que hacer lo mismo con ellos.
— Dhalia tiene razón.
Malik decidió seguirnos mientras los guardias aseguraban el perímetro.
Dhalia derribó la seguridad de los druidas, con la fuerza de un rayo.
Hace unos meses escapaba de Shahar por la puerta trasera, ahora volvía con más fuerza que nunca, derribando sus puertas.
— Ve por Kalil. — Ordenó Dhalia.— Nosotros los detendremos aquí.
Solo asentí y fui en busca de Kalil.
Sabía que su celda estaba en el último piso, tenía un largo recorrido hasta llegar a él.
En el camino me encontré con lobos y guardias encargados de la protección de Shahar.
No les di tiempo a reaccionar, no quería pelear, quería llegar a Kalil, no me importaba matar en el camino.
Al bajar al último piso, mí corazón se aceleró, podía sentir mis manos sudar y el frío de mí cuerpo.
El lugar era oscuro y sombrío, sólo había una escalera al final del pasillo. La escalera bajaba a un pasillo más oscuro y solitario, unas pocas luces alumbraban el largo camino de las celdas.
Al final en la última celda pude verlo, después de mucho tiempo lo vi. Kalil estaba de pie mirándome, sin poder creer que estaba de pie a unos metros de él.
Mis ojos se humedecieron, la última vez que lo vi pensé que había muerto. Lo vi en el suelo repleto de sangre y tan herido, una parte de mí temía no volver a ver su cara.
Corrí hasta llegar a su lado.
— Estás aquí. — Kalil intentaba convencerse.— Estas aquí.
— Lo estoy. — Afirmé con una sonrisa.
El paso sus brazos por los barrotes para poder tomar mí cara en sus manos, limpio mis lágrimas y sonrió.
— Creí que no volvería a verte.— Repitió con sus ojos húmedos.
— Te dije que volvería a ti. — Respondí.
Él sonrió y me besó, no fue dulce, fue desesperado y un poco torpe.
Lo extrañaba tanto, que después de él nada se sentía igual.
Cuando nos separamos buscando aliento.
— Aléjate de las rejas. — Ordené.
Él me obedeció. Con mis manos tomé los barrotes de la celda, y los derretí.
El pudo salir completamente de la celda, su abrazó fue todo lo que necesitaba pero no lo sabía.
Me hizo sentir libre.
— Te extrañe mucho. — Lloré.
— Yo a ti mí luna.— Respondió.
Luna, era el apodo que usaban los de su clan, para describir a la persona más importante en tu vida. La luna era su diosa, la guerra más fuerte, por la cual tenían y debían todo en su vida, era algo que solo se encontraba una vez en su vida.
Cuando su madre me contó sobre su significado mí corazón se derritió. Jamás esperé que alguien me amara de esa manera.
— Tenemos que volver. Dhalia y Malik están reteniendo a los guardias. — Explique.— ¿Dónde está Luzbel?
Tenía la esperanza de que él pudiera decirme algo que me dijera su ubicación, pero por su expresión pude ver qué no sabía más que yo.
— Se la llevaron a un lugar muy seguro, está escondida por la magia de druidas muy poderosos. Se pasaron del lado de Freya, no hay mucho que podamos hacer.
Al llegar a la entrada con Dhalia y Malik, ellos nos contaron cómo liberaron a muchos.
Sabía que la mayoría podía ser peligrosa pero también que había muchos inocentes. Desaparecer el lugar de seguridad de los Silent era mí única preocupación.
En el momento en el que pudimos salir, pude ver el lugar donde me tuvieron cautiva, en llamas.
Una chica de cabello corto y ojos marrones, fue arrastrada por uno de los guardias.
— Ella dice tener un mensaje para Aurora. — Explicó.
Ella me observó y luego a Kalil, parecía dolida.
— Supongo que ella volvió. Felicidades. — Dijo con odio.
Mí mirada paso de interrogación a enojo.
¿Y quién se creía?.
— Ella es Cala. Salvo mí vida. — Explicó Kalil.
— Mientras tú jugabas a los enamorados. Yo cuide y salve a Kalil.— Me habló enojada.
— Bueno gracias por tu ayuda, pero mí novio ya esta conmigo. — Aclaré.
Era celosa, quizás un poco más de lo permitido, pero no iba a dejar que una idiota que no conocía de nada me hablará así.
Ella quiso responder pero la detuve de inmediato.
— No hagas que pierda mí paciencia. ¿Cuál es tu mensaje.
Ella me miró y sonrió triunfante, como si hubiera ganado una batalla de la cual no estaba enterada.
— Es de mí jefe.— Respondió. — Él no está muy feliz con tu espectáculo, mucho menos en la destrucción de querida su propiedad. Así que él destruirá algo igual de importante.
Su respuesta me confundió, nunca había sido buena entendiendo las indirectas o intenciones de los demás.
— ¿Qué quieres decir? — Pregunté autoritaria.
— No debiste hacerlo enojar, sobre todo cuando él tiene a tu hermana bajo su poder.
Sus palabras hicieron que mi alma se salga de mí cuerpo. Me sentía enferma y con el corazón roto.
Me acerqué a ella y de manera violenta tomé su rostro, logrando que gritara de dolor.
Podía sentir mí calor quemar su cara. —Dile a ese hijo de puta que si le toca un solo pelo le voy a cortar las manos.— Amenacé.
Ella gritó y yo solté su rostro.
— El quiere hacer un trato. A ti a cambio de ella.
Podía escuchar las voces de todos, pero a la vez no las entendía.
Tenía muy claro lo que debía hacer.
Bemont se arrepentirá toda la vida de meterse con los Meyers.
— Llévenla con nosotros. — Ordené. — Ella nos guiará a su jefe.
Había perdido una vez, no volvería a pasar, no está vez.
— ¿Qué planeas?— Interrogó Dhalia.
— Reunirme con Freydis. Es hora de que acabemos con esta guerra.
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Resistencia #2
Ciencia Ficción"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
