— ¿Estás lista? — Preguntó Lena mientras acomodaba los últimos detalles.
— Si. — Respondí segura.
Mi ansiedad no me permite relajarme, pero trato de controlarme.
Félix está detrás de la computadora, mientras Lena se encuentra al lado de mi camilla, colocando cables y otras cosas que aun no entiendo.
— Vas a sentir mucho sueño, será como estar soñando. — Explicó Félix. — Lo que usamos es la sangre de un druida, es el único antídoto a la mordida de un lobo. El veneno que hay en tu cuerpo es lo que bloquea tus recuerdos, los lobos son seres oscuros muy poderosos, su veneno es letal. Gracias a tus poderes no te causó la muerte, a eso y aun antídoto que te dio tu padre, pero no era lo suficiente fuerte para eliminar todo el veneno. Vamos a meternos en tu mente y centrarnos en las partes que quieras recordar, con la sangre de druida en tu sistema será más fácil.
— Esta bien. — Dije fingiendo que entendí algo de todo lo que explico.
Ellos me prepararon, por un momento quedé mirando al techo, sin sentir nada cerré los ojos pero seguía igual. Los abrí poniéndome de pie, exasperada por que esto no funcionaba.
Cuando me levanté Félix y Lena no estaban en el lugar de antes, tampoco yo.
Estaba sentada en un sillón negro, no reconocía la casa pero me levante en busca de alguien conocido.
Todavía no podía entender todo lo relacionado con lo sobrenatural o la ciencia, me daba miedo.
Cualquier persona querría experimentar todas estas cosas, pero yo no, me aterraba lo que no entendía. ¿Cómo es posible que esté dentro de un recuerdo? ¿Qué pasa si hago algo y la cago?
Estaba muy nerviosa y no reconocía en nada este lugar.
El sillón en el que estaba era negro y largo, había dos sillones mas a cada lado. El lugar parecía una sala de estar, caminé en busca de alguien pero la casa estaba vacía.
Fui en dirección al patio, era grande y tenía dos grandes árboles.
Había una escalera que llevaba a la terraza de la casa, podía escuchar risas de niñas.
Cuando subí pude verme, a mi y a Luzbel de pequeñas.
El recuerdo vino a mi mente de inmediato.
Era de noche, la luna estaba hermosa y las estrellas parecían demasiado cerca. Nos encantaba ese lugar, subir y acostarnos para ver las estrellas.
Un nudo se formó en mi garganta, pude ver todos nuestros recuerdos de pequeñas, desde nuestras peleas hasta las noches que Luzbel se dormía conmigo por miedo.
Éramos así, peleábamos todo el tiempo, teníamos miles de diferencias, totalmente polos opuestos, pero nos complementamos.
Nuestras peleas podían durar horas pero a los minutos ya estábamos riendo de algo que decía. Ella siempre fue muy orgullosa, siempre era yo la que hablaba después de una pelea, quizás la gente que no la conocía dirían que jamás dio su brazo a torcer, pero la realidad es que sin importar las veces que le pidieran perdón ella era muy terca. Conmigo no, solo necesitaba decir algo y ella olvidaba nuestra pelea al instante.
Así funcionamos, ella era la introvertida y vergonzosa, mientras que yo era la extrovertida que amaba hacer reír a los demás.
Siempre la acompañaba a todos lados, a ella le daba pánico ir a lugares sola, yo era la que la cuidaba. Aunque Luzbel era muy tímida, su carácter no permitía que nadie se metiera con ella, pero eso era solo si se metían con ella.
Cuando crecimos las discusiones eran menos y a veces no llegaban a durar ni 10 minutos, ambas nos dimos cuenta que siempre seríamos nosotras las que nos cuidamos.
Nuestros ideales eran los mismos aunque en personalidad jamás fuimos iguales, y la mayoría de nuestros gustos eran muy diferentes, en lo que coincidimos siempre era en música, sagas y series.
Al crecer Luzbel era la que siempre me defendía, no porque yo no pudiera hacerlo, ella era la primera en contestar si alguien hacía o decía algo ofensivo contra mi, no le importaba si se trataba de amigos o familia, ella siempre respondía el doble de lo que le decían.
Algunas de sus contestaciones eran ingeniosas y bastante hirientes, pero jamás lo empezaba solo lo terminaba, a nadie le gustaba joderla, por eso trataban de meterse conmigo, lo que tampoco la dejaba callada.
Yo era la buena que siempre hacía reír a todos, mientras ella era la antipática que podía ser una perra, al menos así es como nos veían, pero ellos no saben nada de ninguna.
Luzbel podía ser muy sociable y buena, y yo podía ser una mierda cuando así lo quería. La única razón por la que no respondía a las agresiones era porque sabía que sería mil veces peor.
— Es nuestro secreto. — Bromeaba Luzbel. — Podemos usarlo como ventaja.
— ¿Cómo sería eso una ventaja? — Pregunté riéndome.
— La gente te subestima, creen que eras la buena y yo la mala. Creen que jamás serías capaz de lastimar. Lo único que ve la gente es que yo soy la mala, bajan la guardia cerca tuyo y estarán a la defensiva conmigo. Siempre creyendo que yo jamás llegaría a otro extremo de lo que soy, ellos no saben de lo que soy capaz, pero lo más importante, ellos no saben de lo que tú eres capaz.
— Nuestros enemigos siempre subestimando la perversidad de esa cabecita tuya. — Dije tomando un sorbo de gaseosa. — Eres malvadamente inteligente eso asusta.
— Aurora por favor, la genio de la ciencia eres tú, yo sólo sé usar bien mi cerebro. — Luzbel me miró y se rió.— Aunque tampoco saben que eres demasiado tonta y olvidadiza eso es una ventaja.
— Bueno tus enemigos tampoco saben que eres demasiado torpe, eso es una ventaja.
Podía recordar la conversación como si fuera real.
No solo ese recuerdo, sino todos, como las noches que la obligaba a ver películas de terror porque eran mis favoritas, desde pequeña ella siempre iba a todos lados conmigo, cuando le tenía miedo a la oscuridad o a una película ella dormía conmigo.
Cuando rompía algo o se metía en problemas siempre me buscaba para que la ayudara.
Compartimos el mismo gusto en nuestra banda favorita, mirábamos los mismos animes, y éramos fan de las mismas sagas.
Recuerdo cuando hicimos que nuestro padre mirara narnia, harry potter y crepúsculo, terminó gustándole tanto como a nosotras.
Luzbel era complicada, una chica de carácter fuerte pero muy vergonzosa, cuando la conoces es una chica muy introvertida (un poco lo era) pero cuando entraba en confianza podía ser muy sociable. Era muy inteligente y sarcástica, no le interesaba la ciencia, lo único que le importaba eran sus libros, se pasaba horas hablándome de sus libros, aunque siempre la escuchaba la mayor parte del tiempo olvidaba hasta sus nombres.
Pero sin duda ella era mi otra mitad.
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Resistencia #2
Science Fiction"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
