A la mañana siguiente mi ánimo era mejor, pudimos terminar los últimos ajustes y perfeccionar las armas. Estaba contenta con mí trabajo, siempre me había gustado la ciencia y se me daba muy bien.
Además de que tuvimos mucha ayuda.
La perfección era un defecto que intentaba corregir, cada trabajo mío debía alcanzar la perfección, y cuando lo lograba (cosa que siempre pasaba) me genera una gran satisfacción.
Aunque el camino para lograrlo era un bache lleno de angustia y desesperación, cada trabajo valía hasta la última gota de sudor.
— Hicimos algo increíble. — Dije admirando nuestro trabajo.
— Por supuesto que iba a ser increíble, después de todo tuvieron mí ayuda. — Dijo Ty con una sonrisa confiada.
— A ver Superman como vamos a multiplicar estas armas. — Preguntó Luzbel. — Porque de nada sirve 20 armas cuando están peleando con un ejército de personas con poderes increíbles.
— Primero prefiero a Batman. — Respondió Ty. — Y segundo eso es algo que deben pensar ustedes no yo.
— Tu respuesta no me sorprende, pero el mejor es Superman.
Sabía que si los dejaba hablar más tiempo esto se convertiría en un debate interminable de quién era mejor.
—No empiecen. — Interrumpí.
Ambos se fastidiaron por mí paciencia y se alejaron para terminar con sus armas.
— Y todos sabemos que Batman es mejor. — Y con eso último me fui del laboratorio, pude escuchar las quejas de Luzbel, pero la ignoré mientras reí.
Estaba agotada, me había pasado horas encerrada creando planes para la reina Freydis. No era que me creyera superior, ni tampoco quería ofender a sus guerreros, pero sus planes de ataque eran muy básicos.
Jamás había estado en una guerra, ellos tenían experiencia en el campo, pero tenía años de historia que me enseñaban las fallas y las mejores estrategias. Una ventaja que ellos no conocían.
Además de la tecnología que podría ser un plus para ellos, quizás no eran tan poderosa como ellos, pero podía generar un gran impacto sobre todo si sabia como usar mí inteligencia.
— ¡¿AURORA?! — Llamó Dhalia.
Salí corriendo en su dirección.
— ¿Qué pasó? — Pregunté asustada.
— Están aquí. — Dhalia estaba alterada podía notarlo. —Freydis nos busca.
Corrimos hasta el lugar donde se encontraba Freydis junto a Kalil.
ambos estaban de pie analizando todo el lugar, los otros dos guardias solo estaban detrás de ellos sin pestañear.
Tyron estaba sentado detrás de Luzbel, la segunda se mostraba muy disgustada.
— Creí que nos daría más tiempo. — Dije sorprendida.
— Es una guerra, lo que menos tenemos es tiempo. — Respondió Freydis. — En una guerra es todo o nada.
— Bueno tenemos sus armas y mucha información que les será de utilidad. — Dije tratando de mantenerme lo más pasiva posible. — Aunque lamento informar que no es la cantidad necesaria.
— Aunque solo son prototipos tienen un capacidad y funcionamientos increíbles, serán capaz de matar al menos 100 de los malos solo con un arma. — Tyron había hablado tan rápido y tranquilo, que no noto que la atención estaba en él.
— El debe ser su hermano Tyron ¿Cierto? — La pregunta de Freydis nos sorprendió.
Solo pude asentir, hasta que Luzbel habló.
— ¿Cómo lo sabes?
— Se todo, no hay nada que se escape a mis ojos.
La sonrisa de Freydis se borró cuando vio a Luzbel. Su mirada parecía confundida, como si esperaba ver algo en ella pero no pudo encontrarlo. — Aunque supongo que hay muchas cosas que se pueden ocultar.
— Cumplimos con el trato. — Interrumpió Dhalia.— Le dimos las armas perfectas para terminar con los malos, también planes de emergencia. Supongo que ya estamos libres de su mundo.
— ¿Y cómo piensan que vamos a usar estas armas? —Preguntó kalil.
— Son fáciles, no necesitan un instructor, pero con mucho gusto se las daremos por escrito. — Respondió Luzbel.
— Kalil tiene razón, no tenemos lo necesario para poder utilizar las armas. Lo mejor es que vengan a nuestro mundo serán de mucha utilidad. — Respondió Freydis. — Su hermano está invitado a acompañarnos, si así lo desea.
No sabía cómo tomar la invitación, pero sonaba más a una amenaza hacia nosotras.
— El se queda. — Respondió Luzbel.
— No hay necesidad de que vayamos las tres. — Traté de razonar con Dhalia y Luzbel.
Ellas ni siquiera me prestaron atención.
— ¿Tenemos que irnos ahora? — Preguntó Dhalia. — Es que me gustaría buscar ropa más cómoda.
— Si, no puedo ir con mí pijama. — Secundo Luzbel.
Freydis les dio un tiempo para que buscaran sus cosas, yo seguía indignada, ni me había escuchado. Corrección me habían ignorado.
Hablé con Ty para que mantuviera nuestra ausencia controlada.
— ¿Estas lista?
Kalil se había acercado a mí lado para poder hablarme.
— ¿Para ir a una guerra? La verdad no, pero dudo que a tu reina le importe.
El solo se rió. No podía creer que alguien como él estuviera riendo o respirando el mismo aire.
No es que yo fuera menos, eso nunca, pero que alguien como el que no decía más de dos palabras, se acercara tanto a mí me parecía raro.
— ¿Están listas? — Preguntó Freydis.
Luzbel y Dhalia ya se encontraban a mí lado.
Una vez cruzamos el portal, nos llevaron a dónde se reunían los generales supremos de cada sección del reino.
Al principio estábamos nerviosas, luego les explicamos cada estrategia y cada posibilidad negativa de las posiciones.
Las armas eran fáciles de usar para nosotras, al menos no hicimos un arma nuclear, solo utilizamos nuestras armas especiales para cada ser oscuro.
Además de que ellos le aportan su toque mágico, para nuestra suerte una de los seres de Luz (así llamaban a los que usaban la magia blanca) tenían el poder de multiplicar las armas, una ventaja increíble.
Adaptarnos a su mundo no fue la parte más difícil, sino la responsabilidad que Freydis nos había otorgado. A veces tenía la sensación de que ella sabía más de lo que hablaba.
ESTÁS LEYENDO
Resistencia #2
Ciencia Ficción"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
