Era nuestra última semana de entrenamiento, ya estábamos muy familiarizadas con nuestros dones, tener un entrenamiento físico de chicas nos permitió tener más destreza.
Nuestros dones estaban bien conectados, las tres nos conocíamos lo suficiente para poder entendernos a la hora de pelear.
Eso no significa que seríamos más fuertes, la verdad era que los seres oscuros eran muy poderosos y llevaban años en esto.
El primer oficial de Freydis se acercó a nosotras, era raro verlo en su forma humana, sobre todo cuando sabía lo mucho que odiaba su cuerpo físico, preferían su forma de dragón. No podía culparlos, también lo haría.
— ¿Están listas? — Preguntó el oficial.
Las tres asentimos sin decir una palabra, el nos guió fuera del castillo, fuimos escoltadas por los mismos guardianes de la Reina.
Freydis se acercó a nosotras con dos escoltas y el Celta.
— Dhalia tu arma está bendecida. — Era un hacha, pero no una normal, sino una de plata con gráficos hermosos.
Ella era muy buena manejando las hachas, uno de los escoltas se acercó para que ella pudiera tomarla.
— Aurora. — Llamó Freydis.
Me acerqué al segundo escolta, sabía que las dagas eran mis armas, tenía un manejo y una destreza increíble.
Sabía que estás armas nos benefician complementadas con nuestra habilidad.
Por último Luzbel se acercó al Celta supremo, él le otorgó su arco. A pesar de que era buena con la espada, su arco y flechas eran buen componente para un batalla con sus poderes. Podía manipular fácilmente las flechas, con su mente.
— Que la luna los proteja. — Sonrió el Celta.
Él hablaba como si supiera el futuro, aunque seguro lo sabía.
Nuestro grupo estaba dirigido por dos druidas, ellos llevaban las armas que nosotros habíamos fabricado.
— Irán como refuerzos a la central.
Eso fue lo único que nos explicó Freydis. Los druidas descansaron en bosque, según ellos estábamos en una zona segura, nosotras estábamos muy a la defensiva no estábamos seguras de nada.
Jamás habíamos ido a una guerra y todavía creía que no estábamos preparadas. ¿Quién lo estaría?
Acampamos toda la noche en ese lugar, no queríamos arriesgarnos a seguir de noche, en eso estaba de acuerdo.
No sé en qué momento de la madrugada mis sentidos se alarmaron. Podía sentir un poder muy fuerte acercándose.
— Luzbel arriba, alguien se acerca.
Dhalia se había despertado por la manera brusca que sacudí a Luz. No había tiempo de ser delicada.
— ¿Puedes ver cuántos son? — Preguntó Dhalia.
Cerré mis ojos enfocando mí atención en la dirección que venía tanto poder.
Eran Slange, lo supe por cómo se veían, su cabello era negro y largo, vestían unos trajes de cuero y sus ojos eran de un verde intenso, pero no humanos sino como los de un reptil. Su sonrisa era escalofriante, podía ver la superioridad de su postura, caminaban en dirección a nosotros, como si nos hubieran notado.
La primera era más seria e imponente. La segunda era la más alta, no dejaba de reír, como si la situación le diera satisfacción. La tercera era la más baja, parecía muy despreocupada y desinteresada de la situación.
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Resistencia #2
Science Fiction"A veces las respuestas que buscamos, no son las que necesitamos". Después de ver en lo que el mundo se había convertido y los nuevos seres que amenazaban con destruir todo, Aurora comenzaba a pensar que estaba más segura en Shahar. Cada vez que Aur...
