Alassia.
Despierto aquel lunes dispuesta a empezar la semana, ya todos los alumnos nos encontramos de vuelta en el instituto, incluidos aquellos que se fueron de campamento luego que nosotros. Otra vez el caos, el ruido, los gritos, risas, filas para ir al baño y la cafetería, basura en los pasillos y rostros distintos.
Dylan me pasa mi clásico late de vainilla y caramelo, lo bebo normalmente mientras que con la mirada trato de hallar a alguien conocido. Me resulta raro no ver a mis amigos por aquí, pero al menos sí lo está ella. Su figura pasa caminando junto con Hillary al otro lado de la cafetería, sus ojos se posan en mí por unos segundos, lr lanzo una sonrisa a modo de saludo pero ella sólo aparta la mirada y coloca su mejor cara de pocker como de costumbre.
Qué extraño, cuando hablamos todo estaba bien. Oh, quizás me ignora para no levantar sospechas, debe ser eso.
En unos instantes me veo sentada junto a Tara en la clase de biología. Mi profesora se encuentra dictando un texto bastante extenso acerca de las células vegetales o algo por el estilo, estoy lo suficientemente concentrada para prestar atención a cualquier otra cosa que no sean las mitocóndrias y aquellos nombre extraños que forman parte del tema de hoy. Una vez termino, camino distraidamente al escritorio para entregarle las actividades que resolví, me considero muy buena en esta cátedra. Ella sonríe mientras corrige lo que hice, muy en el fondo sé que soy su mejor alumna aquí. Finalmente, me devuelve aquella hoja con un diez escrito.
Obviamente.
—¿Acaso eres mala en algo?— Preguntó Sam a mi derecha. Yo simplemente niego con una sonrisa.
Hablábamos en voz baja entretenidamente cuando mi oído se puso en sintonía con una sinfonía que se avecinaba por el pasillo, una melodía que me sé de memoria. Esos zapatos de taco dando acelerados pasos repiqueteando sobre las pulidas baldosas en compañía de un tercer golpe, ese bastón que conozco a la perfección.
Obviamente, por la puerta se adentra Wilhemina, quien lleva puesta su clásica ropa azul y el cabello atado en una alta cola de caballo. Por cierto, adoraba verla con sus grandes gafas, la hacían ver preciosa, bueno, más de lo que ya era.
Con sólo tener su presencia frente a mí se me escapa un pequeña sonrisa. La mayoría queda petrificado al verla, pero yo no aplico a esa regla, más bien soy la excepción.
Se pone a hablar con la profesora de biología, al parecer no está muy interesada en lo que hace la clase, aquella conversación nos da la libertad de charlar libremente con quien queramos por unos minutos. Sam me sigue hablando de su fin de semana, río ante las anécdotas que me cuenta, él es muy gracioso.
—¡Señorita Pevenssy!— Doy un respingo ante la repentina llamada de atencion de parte de mi rectora, incluso se han volteado todos pata verme. —Puede por favor cerrar la boca, su insoportable risa está molestando y distrayendo a sus compañeros. También es una falta de respeto para sus profesoras que se encuentran paradas en frente de usted.— ¿No le gusta mi risa? Tal vez dijo eso para que nuestro trato no levante sospechas, pero sin duda no estuvo lindo oír eso, creo que podría haberse ahorrado el "insoportable".
—L-lo lamento W-perdón, Miss Ivermony, no volveré a reír.— Agacho la cabeza para volver a mis actividades. Su actitud de hoy está siendo algo hiriente.
—Bien. Quiero que todos saquen sus carpetas de literatura y me las entreguen, su profesor estará de licencia por dos semanas y yo lo reemplazaré, ¿entendido?— Nadie le respondio. —¿Entendido?— Volvió a preguntar y esta vez todos dijeron que sí. —¡Entonces vamos! No tengo todo el día.— Fuimos en orden uno por uno a entregarle nuestras carpetas, una alta pila se forma sobre el escritorio de la profesora, estoy segura de que Mina no podrá llevar todo esto sola.
ESTÁS LEYENDO
Efecto Ivermony
FanfictionPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
