Alassia.
Esperamos hasta un horario en que no hubiera mucho movimiento en el estacionamiento, sabíamos que desde la azotea nadie nos vería realizar nuestra gran hazaña. Disponíamos de dos baldes repletos de globos llenos de agua y pintura, los mismos terminarían decorando los vehículos de nuestras profesoras.
Tara hizo los honores y lanzó el primer globo, este explotó sobre el parabrisas del auto de Hillary, nos asomamos para luego ver una gran mancha morada.
Reímos por lo bajo y ahí sí comenzamos a desquitarnos descaradamente sin piedad, podíamos oír los pequeños detonantes reventando sobre los autos de la directora y de Blanchett.
Decidimos ver el resultado final cuando por fin acabamos, ambas nos tomamos de la barandilla para poder asomarnos y... Efectivamente habíamos pintado un mural sobre aquellos vehículos. Al audi de Hillary, que antes era blanco, parecía que lo había vomitado un unicornio, lo mismo con el Mercedes Benz de Blanchett, que ahora parecía una sandía completamente teñido de rojo y verde.
No podíamos parar de doblarnos de la risa, realmente me sentía mejor que hace un rato.
—Mejor larguémonos de aquí Allie. Oh míra esto.— Estaba poniéndome de pie cuando Tara me extendió un último globo que había quedado en uno de los baldes. Lo tomé sonriente y, sin calcular muy bien a dónde quería que impactara, lo lanzo por la borda. Repentinamente una fuerte alarma se dispara en el estacionamiento. Mi corazón se detuvo por un momento, asomamos nuestras cabezas nuevamente por la delgada barandilla y, entonces, un calor comenzó a invadirme.
Oh mierda.
—¡Diablos! ¿Ese es...?—La morocha admiraba el desastre que habíamos hecho con los ojos abiertos como platos.
—¿El convertible de Wilhemina? Sí, corre.— Jamás hago actividad física, pero creo que esta huida compensa todo el ejercicio que no hice en mi vida. Tomamos los baldes y a toda velocidad bajamos las escaleras. Como nunca antes comenzamos a correr directo a mi habitación dispuestas a rezar un rosario para que Dios no permita que nos descubran y nos expulsen.
¿Cómo es que pude errarle después de haber lanzado tantos globos? Ahora el costoso convertible de Wilhemina se encuentra transformado en una horrible catramina amarilla.
En un pestañeo ambas nos vemos en mi habitación, la morocha cierra enfáticamente de un golpazo la puerta para luego voltear a verme con cierta preocupación en el rostro.
—¿Por qué lo hiciste? Ella no te hizo nada Allie.— Indaga algo molesta.
—¿Crees que lo hice a propósito? Fue un accidente tonta.— Me excuso. —No nos descubrirán, así que tranquilízate.— Trato de calmarla cuando en el fondo también tengo cierta inquietud en el pecho. Sería terrible que nos descubrieran.
—Pues comienza a rezarle a Dios para que así sea.— Dijo. —Si Ivermony se entera de que fuimos nosotras, nos obligará a limpiar la pintura de su auto con... ¡La lengua.— Traté de permanecer seria, en serio lo intenté. Sin embargo, lo que dijo fue gracioso, no pude evitar llevarme las manos al rostro para de alguna manera tratar de amortiguar la risa que me causaba la situación. Tara quiere ocultar su sonrisa inútilmente, y cuando por fin dejo correr mis carcajadas ella también se echa a reír incesantemente.
—Gracias— Suspiro abrazándola. —Me siento mucho mejor ahora, necesitaba esto para subir mis ánimos linda.
Debo irme, en un rato tengo ensayo para la muestra.— Le explico.
—Oh, casi olvido contarte. Hablando de la muestra, mis padres me consiguieron una entrada en primera fila para ir a verte el sábado. En realidad me gustaría estar contigo tras bambalinas para ver cómo te preparas, pero en fin.—
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Efecto Ivermony
FanfictionPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
