Wilhemina
Supongo que ella tiene razón, las cosas entre ambas ya están acabadas completamente. Daphne ha nacido con más suerte que yo en la vida, la envidio de pies a cabeza.
Hubiera deseado haberme quedado en mi cabaña ahogándome en mis propios pensamientos, no sé qué sucede conmigo. A esta altura del juego ya no sé qué es real y que es producto de mi mente.
Hay veces que siento sus ojos sobre mí, me observa inquisitiva desde la distancia, no sé si es real o si en realidad soy yo la que quiere que me vea. Tal vez son sólo coincidencias, o tal vez hasta incluso es obra de mi imaginación.
Qué estúpida. Y yo que creía por fin estar acabando con la distancia que había entre ambas, en serio pensé que estábamos recuperando los sentimientos, pero supongo que me equivoqué, ella ama a Daphne, no hará nada para herirla lo sé. Tal vez... Deba aceptar que las cosas nunca van a cambiar, que lo nuestro es historia y que ahora sólo viviré de los recuerdos de cuando alguna vez fui plenamente feliz.
Lo único que deseaba en este momento era estar sola, pero nuevamente mi mala suerte hizo aparición trayendo consigo a Samantha a la habitación. Ni siquiera me esforcé en cubrir mis lágrimas, estaba muy cansada y realmente necesitaba dejar salir todas mis emociones. Ella se acercó por puro instinto humano y me abrazó, no me gustan los abrazos de gente que no conozco, y ella era claramente una de esas, que sea mi colega de trabajo no la vuelve alguien especial. Aunque tampoco me opuse a su contacto, como dije, estaba los suficientemente cansada como para luchar, así que por puro reflejo dejé que sus brazos me envolvieran imitando yo también esa acción.
Me preguntó qué sucedía y yo simplemente mentí con que hoy se cumplía un año desde del fallecimiento de una prima hermana a la que apreciaba mucho. Ni siquiera tuve primos, eso creo, y de ser así no sé de su existencia. Pero en fin, ella sólo permaneció en silencio y me dejó desahogarme tranquila, internamente se lo agradecí, aunque no fuera esa la verdadera razón de mi llanto.
Aquella noche me dormí recordando el rostro de mi precioso ángel, al cual herí profundamente tratando de salvarla de algo mucho peor. Recordé los momentos más pequeños que pasé con ella, todas las noches en que me quedé dormida en su pecho o ella en el mío, esa sensación de estar donde debía estar, aquella paz inigualable que me daba su compañía, sentirme... En casa, porque ella era todo lo que necesitaba en esta vida.
No pude evitar compararme con mi yo del presente, la infelicidad de mis días, las noches que paso junto al hombre equivocado, una persona despreciable que el único papel que cumple en mi mundo es hacerme desear estar muerta antes que vivir con él. Pero yo había elegido eso a cambio de que el amor de mi vida tuviera la oportunidad de vivir, y lo volvería a hacer millones de veces.
Amanecí con los ojos hinchados por las lágrimas, es algo que suele sucederme si lloro demasiado, y claramente anoche había quedado deshidratada.
Hoy era el último día de convivencia, habían varios juegos planeados para la jornada, pero primero dejaríamos a los chicos desayunar y espabilarse correctamente, de lo contrario tendríamos zombies caminando desorientados por todo el complejo.
Luego de un fuerte café decido ir a mi habitación para vestirme más apropiadamente. Optaría por algo menos arreglado, aunque sería difícil, casi ni tengo ropa deportiva, en la fosa de lodo arruine uno de los conjuntos que más me gustaban. Sólo a mí se me ocurre empacar ropa linda para la campiña.
En fin, en compañía de mi fiel bastón salgo de la cabaña para dirigirme al lugar de encuentro, el lago. Dios, ese cuerpo de agua huele como si algo se hubiera muerto ahí.
El juego era la clásica búsqueda del tesoro, las pistas eran poemas y una conducía a la otra. Yo no estaba encargada del premio, Samantha sabía qué era con exactitud, sólo me había dicho que era algo relacionado a la universidad. Bueno, si el premio trata de un mes gratis en la cafetería de las instalaciones... Supongo que me interesaría ganar. No estaría nada mal poder gozar de rollos de canela todas las mañanas.
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Efecto Ivermony
ФанфикшнPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
