Alassia.
En sí esta parte en específico no es algo que se suela contar en las historias de un romance desenfrenado, pero para mí, cualquier mínima cosa que haya hecho a su lado es digna de contar, pues atesoro cada pequeño instante que he vivido junto a ella.
Me impresiona cómo un sólo problema puede ser capaz de revolverle el mundo a alguien. El asunto de Langdon nos mantenía en vela a ambas, era Mina quien más demostraba su sofocación. En más de una ocasión llamó a mi puerta en mitad de la noche con lágrimas en los ojos porque las pesadillas desintegraban su paz hasta convertirla en sombrías cenizas. Aquel hombre de rubio cabello y porte sombrío, lograba causarnos escalofríos que erizaba hasta el último pelo de nuestro cuerpo.
Por mi parte, decidí no exponer el estado en el que me encontraba, debía mantenerme fuerte por las dos, sentía que de esa manera le aseguraría a Mina que no me rendiría así de fácil.
Recordaba diariamente algo que mi abuela solía decirme acerca de las relaciones. Hablaba del balance, de aquel cincuenta y cincuenta que completa un cien en total. A veces, tu pareja no se levanta con las energías para dar un cincuenta de fuerzas, tal vez sólo puede ofrecer un diez por ciento, entonces uno debe dar 90 que falta. Y yo estaba dispuesta a dar todas las fuerzas que fueran necesarias para reafirmarle a mi ángel cuán grande es mi amor por ella y lo mucho que significa para mí, no la dejaría sola en un momento como este.
Mi imaginación tuvo que activarse, entonces empecé por darle todo tipo de detalles que de alguna forma lograran distraer sus pensamientos del tipo de nuestras pesadillas. Se me hizo costumbre llevarle el desayuno cada vez que podía, era una excusa perfecta para poder verla despertar y apreciar las bellas constelaciones que forman los millones de lunares en sus hombros.
En algún tiempo libre dejaba un latte de vainilla y caramelo sobre el escritorio de su despacho, o un simple bocadillo, a fin de cuentas me aseguraba de que comiera bien. Cuidaba de ella y adoraba hacerlo.
En la mañana llamé a mi florería favorita, encargué un hermoso ramo sólo con flores púrpuras y en esas tonalidades, planeaba que las dejaran en la dirección anónimamente, pero que las acompañara una tarjeta con las iniciales de mi nombre y apellido.
Estaba sentada junto a Tara, justo era el cambio de horario y mi próxima clase la dictaba ella. Esa inconfundible percusión de tres golpes en el suelo comenzó a oírse nítidamente fuera del salón y, cuando todos temblaban porque sabían de quién provenían, yo simplemente sonreía.
Si tan sólo pudieran verla a través de mis ojos... Entenderían que ella es sólo una pobre y rota alma atormentada, convertida por el mundo en demonios sombríos. Pero que alguna vez fue el ángel más hermoso y dulce de toda la creación.
—Buenos días Miss Ivermony.— Decimos al unísono cuando cruza el portal. Ella se limita a sonreír por pura cortesía, así daba inicio a las clases.
Para ser completamente franca, la colorada sí que sabía elegir novelas clásicas. Observo a la mayoría del salón siguiendo la lectura atentamente, aquello reflejaba lo profunda que era la conexión para con el libro. Sin embargo, en mí caso, únicamente podía centrarme en el pacífico caminar de mi amada. En lugar de estar comprendiendo lo que leía, sólo me encontraba perdida en su hermosa existencia cuando de la nada, caí en cuenta de lo afortunada que soy.
Era majestuoso verla pasearse de un lado del aula a otra con su mano derecha en el bastón y la izquierda en el libro, haciendo resonar su voz melifluamente en cada rincón.
En mi vasta búsqueda de encontrar la felicidad como cualquier humano, acabé descubriendo que aquella mujer era el destino final de aquel camino que estaba transitando. Sé con certeza que, aunque pueda perder el rumbo, la brújula siempre apuntará a ella, a mi hogar, a sus brazos, a los labios que llevan tatuados mi nombre.
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Efecto Ivermony
Fiksi PenggemarPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
