Alassia.
Wilhemina era la persona más valiente en el mundo entero. Ante mis ojos es una luchadora, alguien que no debía pasar por lo que pasó, pero que aún así lo hizo y tuvo que aprender a responder con rapidez a los golpes que le daba la vida. Ella es de esos niños que crecieron prematuramente, aquellos a los que se les dio de tomar una cucharada de la dura realidad cuando aún no estaban listos.
Fuera del asunto del desarraigo de la niñez, ella era alguien con un espíritu implacable, intocable, intachable. Que haya pasado por todo aquello la convirtió en lo que es hoy, y aunque tenga muros a su alrededor puedo afirmar que la amo, y que me quedaré cuanto sea necesario hasta llegar a ella.
En parte ya lo he hecho, sé que confía en mí pero, toda su vida siguió su estricta regla de nunca confiar en nadie, tal vez por eso costó que me contara lo de Langdon. Debe ser difícil depositar tu confianza en alguien luego de que te la hayan roto tantas veces, siempre se vive con miedo a que te traicionen o fallen. Aunque, detrás de todas esas murallas... Sé que hay una hermosa criatura, una persona dulce, cariñosa y con el corazón más puro de toda la existencia.
—Ya lo sabes todo.— Se pone de pie caminando lejos de donde estábamos sentadas. Muerdo con una gran culpa mi labio inferior, por el contrario, ella guarda la llave tras el cuadro que coloca nuevamente en la pared en un gesto desinteresado. Me asusta pensar que se ha enojado conmigo, por ende, me pongo de pie para disculparme.
—No debí hacerlo, no debí haber irrumpido en tu privacidad Mina, en serio lo lamento.— La oigo suspirar pesadamente luego de unos segundos en silencio, veo como niega levemente para luego voltear a verme. Eleva sus brazos en mi dirección invitándome a abrazarla, sin pensarlo dos veces camino rápidamente a ella como una niña desesperada que la hace sentir segura.
—Irrumpir en la privacidad de alguien no es algo que sea correcto, eso claramente lo sabes porque no eres una niña. Pero no puedo culparte, tenías curiosidad respecto de un asunto del cual no hablo tanto, tenías muchas preguntas y viste la manera de hallar respuesta a ellas.
No tengo idea de cómo viste la llave pero la viste, la tenías en tu poder, fue tentador y lo comprendo. Yo... Probablemente hubiera hecho exactamente lo mismo, aunque fuera incorrecto.— Agrega aquello último con una leve risa que me hace amarla aún más, pues mi mayor miedo era que reaccionara mal frente a mi errónea acción. —A fin de cuentas... Esto lamentablemente nos involucra a ambas Lizzie.— Mi corazón da un vuelco ante esas palabras. Es cierto, ahora soy parte de la vida de Wilhemina, y Wilhemina es el objetivo de Langdon. Él ha dejado en claro que el juego limpio no es lo suyo, y que es capaz de manipular las reglas a su favor, aunque tenga que ensuciarse las manos con sangre.
—Temes que Langdon venga por mí, ¿no es así?— Se separa de mí para impactarme de lleno con aquellas preciosas orbes marrones, besa mis labios con la delicadeza del aire que abanica las copas de los árboles, dándome a entender eso por un sí.
No recibir una respuesta verbal lo confirma más, incluso lo agrava, pues su más profundo miedo es que algo me suceda, y aunque eso me conmueva, también hace que mi corazón se achique por un temor puntual que ahoga mi alma en aflicción. Jamás fui asustadiza, pero a lo que más miedo le tengo es a la idea de que Langdon quiera lastimarme, pero que mi Mina se interponga y sea ella quien se cobre la agresión del rubio.
—Te prometo Lizzie, que no dejaré que algo malo te pase nunca, mi amor...— Asiento, pero lo cierto es que eso es justamente lo que no quiero que haga, no quiero que se ponga en peligro por intentar salvarme.
Promesas... Nunca debimos hacer promesas que no sabíamos si sostendríamos o no, porque hoy cortan tanto como millones de afiladas hojas.
—Es que...— Un sollozo se escapa de mis labios, entonces mi naturaleza me juega en contra, no puedo hacer más que aferrarme a ella y llorar. Espasmos me impiden hablar, un doloroso nudo en mi garganta evita que las palabras salgan. Miles de pensamientos me arrebatan la cordura, son aterradores, negativos y todos rondan en que algo malo acabará pasándole a ella.
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Efecto Ivermony
FanficPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
