Alassia.
Tenía un plan maquiavélico en mente, una pequeña gran tortura, obviamente cobraría venganza por lo que me hizo en el restaurante. Aunque también por diversión propia, hace mucho que he estado esperando para esto.
Pasan de las doce y media de la noche cuando arribamos a mi hogar. Coloco la llave en la cerradura para luego darle dos vueltas. Abro la puerta lentamente y entonces mi mascota comienza a ladrar a la vez que lame mis tobillos causándome cosquillas.
—Ya Amatista, sólo soy yo bola de pelos. Bueno, yo y Mina.— La pelirroja abre la boca sorprendida, se reclina en su bastón para recoger en brazos a la pequeña y peluda criatura. Tesi lame sus manos como si de un dulce se tratara, al parecer le agrada mi novia.
—Hola dulzura, con que tú eres Amatista, eres preciosa...— Le hablaba con voz tonta a la cachorra que se retorcía de excitación entre sus extremidades. Aquella escena me entibiaba el corazón, mi persona favorita y la mascota que más amo juntas, no tiene precio.
—Pero yo lo soy más ¿no?— La miro con aires de superioridad, a lo que ella responde carcajeándose soltando un "no".
Finjo estar dolida para luego dirigirme a la cocina, ella me sigue por detrás mientras que con sus ojos estudia el interior de mi hogar. No es la gran cosa en realidad, dos pisos, cuatro habitaciones, cinco baños. Casi todo a la vista es color blanco, hay adornos en turquesa y azul, otros en verde y lila, está claro que nos gustan los colores fríos.
—Tu casa es muy linda, tienen muy buen gusto para la decoración.— Sonrío ante el comentario, pues mi madre fue la que escogió los sofás, alfombras y cuadros.
Sus ojo se iluminan al ver el piano de cola de la sala de estar. —No juegues...— No tarda ni dos segundos en tomar asiento en el alargado banco en el que encajan perfectamente dos personas. —Tienes un piano de cola...— Parece como cuando un niño entra a una juguetería y queda fascinado con todo a su alrededor.
Sus dedos presionan dos teclas al azar, verla genuinamente feliz es el mejor regalo que puedo recibir. Me paro detrás de ella haciendo que mis manos queden posadas sobre sus hombros, entrelaza sus dedos con los míos. Esa sola acción significa el mundo para mí.
—¿Te gusta?— Ella asiente. —Era de mi mamá, pero supongo que... ahora me pertenece a mí, y por ende, lo mío es tuyo cariño.— Me agacho unos centímetros para depositar un beso sobre su cabeza y luego su mejilla. En respuesta palmea un lugar a su lado, tomo asiento para finalmente conectar miradas.
—¿Qué?—Pregunta ingenua.
—Nada sólo...— Me quedo observándola y ella a mí. —Siento que no me alcanzará la vida para demostrarte cuánto adoro que hayas aparecido en mi vida. Te amo tanto, ¿lo sabías?— La tranquilidad en mi voz evidenciaba mi completa entrega hacia ella. La amo con cada fibra de mi cuerpo, pero ni siquiera repitiéndoselo todos los días alcanzaría a demostrárselo.
—Una vez escuché que, la mejor respuesta a un "te amo", no es un "yo a tí más" o un "yo a tí también". Ambas contestaciones son lindas, pero la más acertada es "lo sé, y me siento así".
Crees que no te alcanzará la vida para demostrarme cuánto me amas, a mí me sucede lo mismo cariño, pero debes saber que... Lo siento. Me siento amada por tí, y en mí sanaste cosas que tú no rompiste, eso es lo más importante.— Amaba la manera en que sus orbes marrones me analizaban, y cómo en su labios se formaba un sonrisa cada vez que descubría en mí algo que no había visto antes.
—También me siento amada por tí, como no tienes idea...—
—Fuiste, eres y serás siempre el amor de ésta y todas mis vidas... Y si no, diré que me equivoqué de vida y no de amor...—
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Efecto Ivermony
Fiksi PenggemarPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
