Alassia.
Unos fuertes golpes en la puerta me obligan a ponerme de pie, no sé qué horas, cuánto dormí y...Dios, la cabeza me palpita como si estuviera a punto de estallar. Tengo que apoyarme en la pared, de lo contrario caeré al suelo de lo mareada que me encuentro, cuando mis mis ojos dan con el reloj junto a la puerta me sorprendo.
Son las doce del mediodía del sábado... He dormido ¡veinte horas! Mi cuerpo sí que estaba cansado. Lo peor es que estoy completamente segura de que hubiera dormido más de no ser por quien sea que esté golpeando la puerta.
—¿Allie? ¿Estás ahí?— Una vez que abro, Tara aparece frente a mí con expresión de preocupación. —¿Dónde demonios estabas idiota? ¡Me preocupaste mucho Alassia!— Se abalanza sobre mi para abrazarme, su cuerpo está temblando, creo que sí la asustó mi ausencia.
—Por favor no me grites ni te enojes conmigo, me duele la cabeza, he llorado hasta deshudratarme y suficientes problemas tengo ya gracias a la discusión que tuve ayer con Wilhemina...— Su rostro cambió y me interrumpió.
—¿Peleaste con Wilhemina? ¿Qué sucedió?— Preguntó preocupada.
—Ayer se portó como una perra conmigo. Me encerré a las cuatro de la tarde y he dormido veinte horas sin interrupciones, imagínate cómo estoy.— Le pido aún contra su pecho y escondida entre sus alborotados cabellos oscuros, sigue sin soltarme pero la siento asentir lentamente.
—No te encontraba por ningún lado, creí que algo te había pasado.— Se separó y automáticamente se llevó ambas manos a la boca en el momento en que contemplo las preciosas okeras que deciraban mi rostro. —Wow, en serio estás mal, dudo que quieras hablar de lo ocurrido ayer así que, ¿por qué no mejor nos empezamos a preparar para esta noche?— Sugirió en un intento de animarme.
—No estoy de ánimos para ir al baile Tara, lo digo en serio.— Llámenme dramática, pero de verdad estaba triste.
—Pero... Trabajamos tan duro, ¿estas completamente segura Allie? No quiero presionarte a hacer algo que no quieres, pero tampoco quiero que luego te arrepientas de no haber ido...— Tomó mis manos y les dio un apretón reconfortante.
—Por favor, ve y disfruta por mí, mañana me cuentas qué tal salió todo.— Cierro la puerta para volver a mi cama, ya no tengo sueño, pero tampoco tengo energías para levantarme e ir.
Pasan diez, veinte, treinta minutos y entonces lo recuerdo, Lena. No puedo dejar sola a Lena en la noche del baile.
Supongo que iré.
Tomo una rápida ducha y decido peinar mi cabello en una cascada lacia pero con pequeños rulos en las puntas. Para el maquillaje coloco una base clara sobre mi piel y luego rubor, me gusta tener los ojos delineados con negro, después de todo, mis orbes son celestes, esta sombra oscura los realzaráa. Obviamente aplico en mis labios mi gloss rojo fuerte.
Lista.
Busco en mi armario el vestido que mi padre se tomó el trabajo de traer de mi hogar. Mi madre lo usó la noche de su graduación, es de un hermoso color azul oscuro con pequeñas gemas en la cintura, la espalda es totalmente descubierta y el escote de un hombro. Me decido por usar unos altos tacos plateados, asimismo me coloco en mis orejas unos aretes de diamantes haciendo juego con mis pulseras y anillos.
Al parecer llegaría más tarde, saben lo que dicen, lo bueno se hace esperar.
Pasada una hora de la que en realidad nos citaron me adentro al gimnasio con los nervios a flor de piel. No había un motivo puntual, sólo me me resultaba extraño ser vista por todos así vestida y maquillada, tal vez también tenía que ver que Lena me estaba esperando y, supongo que a su vez influía un poco el hecho de que Wilhemina estaría ahí.
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Efecto Ivermony
FanfictionPara muchos estudiantes Wilhemina será su más grande pesadilla y les dará motivos para temblar. Pero, quizás Alassia no aplique a la regla. "(...) Quién hubiera dicho que a la profesora más temida de la institución, inalcanzable, fría, distante, abr...
