Germany
—¡¿Chase está vivo?!— la expresión de Kiama era de sorpresa en todo el sentido de la palabra.
—¡Baja la voz!— susurré alarmada.
London estaba en la otra habitación con Leah. Dato curioso respecto a eso: al parecer era el único que podía hacerla hablar más de dos palabras.
—¿Que baje la voz? ¿En serio me lo estás pidiendo? ¡Lo vi, Germany! ¡Y casi me cago!
—¡Mala palabra!— gritó London.
—¡Ahora no!— Kia le gritó también.
—Basta... de gritos— llevé mis manos a la cabeza. Estaba estresada—. Dime que no le dijiste nada.
Ella suspiró y, por fin, se sentó de nuevo en el sofá. Puso sus manos en las rodillas y dio un ligero apretón en ellas.
No era la única estresada, al parecer. Pero no me podía centrar en su estrés con tantas cosas en la cabeza. Simplemente no podía.
—Germany, mi voz no podía salir en ese momento. Con costos pude agarrar la mano de London antes de irnos de ahí. ¡Creí que había visto a un fantasma!
—Bueno...
—¡Ahora sé que no lo es!
—Pues no— no sabía ni qué decirle.
Yo también hubiese reaccionado igual. Reaccioné igual, de hecho. Aunque yo aún no lo había visto. Y estaba muriendo por ese molesto detalle. Había esperado tres años, ¿por qué simplemente ahora sentía que no podía esperar más?
—No ha cambiado nada— interrumpió mi batalla interna e hizo que me centrara otra vez en su cara—. Antes no conté que ahora está mucho más... hombre.
—¿Más hombre?
¿Tenía barba? No podía ser cierto. No me gustaba la barba en los hombres. Bueno... creo que si Chase llagaba en ese mismo momento sin haberse bañado durante los últimos tres años, lo abrazaría igual, así que olvidemos eso.
—Sí, ya sabes... Ya no se ve como un adulto inmaduro. Se ve como todo menos eso...— y empezó a balbucear.
—¡Kiama!
—¿Qué? Es que está bastante más guapo.
¡¿Más?!
Mi corazón comenzó a latir con solo imaginármelo. No, no podía pensar en eso. No era momento para pensar en su belleza tan inexplicable.
¡Basta de latidos, corazón!
—¿Cómo está?— pregunté sin poder evitarlo.
Mi corazón no estaba ayudando.
—Oh, créeme, muuuy bien.
—¡Kiama!
—¿Qué quieres que te conteste? ¿Que está mal? No, no lo está. Está guapísimo. Se le nota mucho más el entrenamiento que a mi novio, y hasta tiene un tatuaje.
—¡¿Un tatuaje?!
¿Chase? ¿Mi Chase con un tatuaje? Definitivamente no. Le parecía muy arriesgado el hecho de tener algo en la piel que durara para toda la vida y que después le dejara de gustar.
—Sí.
—¿Cómo es?
—¡Yo que sé!
Casi le lanzo un almohadón por eso. ¡Quería saber más detalles! Pero si había una persona cero detallista en el mundo, esa era Kiama Moor. Nunca se fijaba en las pequeñas cosas importantes. La luna estaba más cerca de ella que su propia mano.
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El destino
RomanceEl destino. Es inevitable, sobrenatural e impresionante. Todos piensan que es algo bueno, sin embargo, no lo es en todos los casos. Te puede llevar a lugares y momentos horribles, o traer malas personas a tu vida. Mi pasado fue así por obra del mar...
