Germany
Después de mi cita, Alex y yo decidimos venir al centro comercial para comprar el vestido que llevaría a la la boda de mamá.
Justo entramos en la primera tienda que encontramos. Eso de elegir ropa me gustaba, pero no solía comprar vestidos elegantes por más hermosos que fueran. No estaba acostumbrada.
Solía pensar que en este tipo de tiendas no había muchos chicos, ya que siempre les daba tanta pereza que salían y esperaban a sus chicas, mamás o hermanas afuera. Pero en esta no fue así. Había dos chicos de mi edad, o eso parecía. Y me sorprendió, pero a la vez me pareció tierno.
¿Eran gays? Tal vez estaban comprando su propio vestido para casarse.
Uno de ellos era alto, con muchos tatuajes y de cabello castaño. El otro era más alto que el tatuado y más alto que Alex, y tenía el cabello rubio, una cara demasiado perfecta para ser real y un cuerpo entrenado.
Si mi teoría resultaba cierta, de verdad era mucho lo que se perdían los seres femeninos con esas dos bellezas siendo del otro bando.
No había visto a muchos chicos en mi vida. Pero estaba segura de que ellos podían ser fácilmente los chicos más guapos que había visto.
No quise mirarlos mucho, enseguida me dirigí hasta el perchero más cercano para ver las opciones de vestidos. Solía admirar más la belleza de los chicos, pero no quería tener una pelea con un gay celoso, esa idea no me agradaba.
—¿Crees que son gays?— Alex me preguntó al oído.
Sabía que no estaba loca. Era evidente, estaban demasiado cerca, se miraban y sonreían de una manera extraña.
Chase
Mientras esperábamos a Leah, quien ya se había probado cinco vestidos morados distintos, Aaron me pegó el codo en la costilla.
—¿Viste la chica que entró?— me preguntó escandalizado.
—Sí.
—¿Y?
—Nada del otro mundo.
Mentía. Era realmente hermosa. Pero no estaba de humor para ver con otras intenciones a una chica y menos ligar con ella.
—Está guapísima, hermano. ¿De qué hablas?
—No me interesa. Tengo novia y lo sabes. Con ella me basta y me sobra.
—Pues cuando te conviene tienes novia. Vamos, Ryder, no puedes negar que jamás habías visto a una chica con una cara tan angelical como esa.
—No es tu tipo.
—Pero el tuyo sí.
Sí, en realidad lo era. Pero aunque fuese exactamente mi tipo, jamás había visto una mujer tan hermosa como ella. Era realmente extraño. Tenía una belleza difícil de ver un día normal por la calle. Jamás había visto a una chica igual.
—Ese vestido le queda espectacular, amigo.
—Deja de mirarla como un depravado. Lo podría notar.
No dejaba de mirarle el culo, como si nunca hubiese visto uno. ¿Estaba tan buena para girarme? Lo dudaba.
Ni para eso tenía ánimos. Era increíble.
Aunque pensándolo mejor, tal vez podía mirarla solo un poco.
Mis ojos divagaron por toda la tienda hasta que la encontré otra vez. Lo primero que noté es que su cabello era muy corto y eso hacía que se viera más alta. O tal vez era ese bendito vestido.
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El destino
RomansaEl destino. Es inevitable, sobrenatural e impresionante. Todos piensan que es algo bueno, sin embargo, no lo es en todos los casos. Te puede llevar a lugares y momentos horribles, o traer malas personas a tu vida. Mi pasado fue así por obra del mar...
