Capítulo 15

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Todos, nos quedamos mirando a Austin con el corazón en la mano. Expectantes, de que si éste se iría tras Cristal para mantenerla a salvo, o si se quedaría con nosotros.

Justin, mirando a Austin fijamente, esperando una respuesta de su parte.

—¡No iré a ningún lado! —Dice, y puedo admitir, que sentí, cómo un peso abandonó mis hombros al escuchar aquellas palabras. —Este es mi lugar, aquí pertenezco... —Sonríe de medio lado. —Lamento lo que dije, Justin. Creo, que actué con miedo y desesperación al ver a alguien indefenso siendo abusado. —Suspira. —Nunca me iría y los dejaría. —Se voltea y nos mira a todos. —Somos una familia, y siempre lo seguiremos siendo. —Dice, y Justin, le da una palmada el hombro, abriéndose paso hacia la habitación.

Yo, le regalo una sonrisa en tanto de mi pecho, sale un suspiro largo al saber, que Austin se quedaría con nosotros. Al sacarme, aquel peso de encima y el temor que me invadía al no saber si éste, rompería aquella promesa que me hizo de ayudarme y no abandonarme nunca.

—Tuve miedo por un momento de que abandonaras por un chica. —Sonríe Justin, adentrándose a la habitación. Austin, cierra la puerta y le sigue.

—¡Algún día pasará! —Ríe.

—¡Espero que no! —Sonríe Justin y todos, reímos con ellos.

Luego de aquello, los chicos, comenzaron a asearse y a vestirse para así, podernos ir de este extraño lugar tan pronto como fuera posible. Yo, me senté en el sillón, observándoles ir de un lugar para otro en tanto recogían sus cosas y se preparan para ir... a aquellas misteriosas coordenadas.

***

Luego de que los chicos se asearan y se prepararan, todos, salimos de las habitaciones y nos dirigimos hacia las camionetas en el aparcadero. Austin, insistió que le acompañáramos a la recepción para ver si la chica estaba bien antes de marcharnos y dejarla atrás.

Lian, Jaxon y yo, nos ofrecimos a ir con él para chequearla, mientras, los demás nos esperarían ya listos en las camionetas para irnos y marcharnos a las coordenadas.

Al llegar a la recepción, me quedo un tanto confundida al ver, una mujer de unos treinta años aproximadamente, detrás del mostrador.

—Buenos días chicos, ¿en qué les puedo ayudar? —Dice, con una sonrisa en el rostro.

Austin y Lian, se miran entre ellos con los ceños fruncidos y una expresión en el rostro de confusión.

—Buenos días, estoy buscando a Cristal¿. Sabe dónde está hoy? —Pregunta Austin y la mujer, se queda callada por unos instantes.

—No sé de qué me hablas, muchacho. —Dice, y su sonrisa desaparece lentamente de sus labios. —No conozco ninguna Cristal.

Al momento en que aquellas palabras salieron de la boca de la mujer, un escalofrío recorrió mi cuerpo entero en tan solo unos segundos.

—¿Cómo que no sabe quién es Cristal? —Dice Austin, con un tono de voz sarcástico. —Si ella trabaja aquí, fue la que nos atendió anoche.

—No, me temo que estás confundido, aquí no trabaja nadie con ése nombre. En éste lugar, solo trabajamos mi esposo Nestor y yo. —Dice, mirando a Austin fijamente.

Yo, volteo el rostro y observo al chico, quién está visiblemente confundido.

—¿Qué me está diciendo? —Dice, haciendo una mueca con la boca.

Miro a aquella mujer que está detrás del mostrador. Mi ceño está fruncido por la confusión de lo que estaba pasando.

¿Cómo es posible que ésta señora no conozca a Cristal? No tan solo eso, sino qué, ¿nunca la haya visto...?

Vontrom Wolfrahan ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora