Capítulo 10

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Los chicos y yo estábamos en la habitación de Antonio.

Los cuerpo de los dos encapuchados, los cuáles los chicos habían logrado dejar inconscientes, están en el suelo.

Detrás de mí, el cuerpo de Juan...

Mi papá, Justin y Jaxon, me miran con una expresión de preocupación en el rostro. Yo, solo puedo pensar en aquella alma inocente que había muerto a manos de esos infelices.

—Antonio está todavía ahí. —Dice Justin con pena en los ojos, yo, asiento y me encamino hacia el baño.

Con el corazón en la mano, me paro frente a la puerta del baño, bajando mi mirada al suelo y mordiendo mi labio inferior mientras sostengo aquel sollozo que quiere salir de mi pecho.

Con el alma partida en dos, giro la perilla de la puerta para luego, entrar al baño. En un principio, no veo al chico de los anteojos rojos, pero sí, escucho su corazón palpitando muy rápido... nervioso.

Camino lentamente hacia la ducha, y agarrando la cortina de baño con mi mano, la halo, moviéndola para un lado. Mi ojos, se van rápidamente hacia Antonio, quién está agachado en el suelo, con sus manos rodeando sus rodillas, su cabeza metida entre sus piernas y temblando.

—Antonio. —Murmuro mirándole, éste, voltea el rostro rápidamente al escuchar mi voz y sus ojos se abren cómo dos lunas gigantes.

—¡Katrina! —Dice con emoción en tanto se levanta, al verme. —¿Qué pasó? Escuché muchos ruidos. —Dice, saliendo del área de la ducha.

—Eran los encapuchados, pero... —Hago una pausa, viendo, cómo Antonio camina hacia la puerta y sale por ella. —¡Antonio, espera! —Digo, pero éste, sale del cuarto de baño y lo veo quedarse inmóvil con su mirada hacia el suelo.

—¡Juan! —Grita, comenzando a correr, yo, corro tras de él.

Al salir del baño, veo a Antonio tirado sobre el cuerpo sin vida de su novio. Gruesas lágrimas bajando por su rostro en tanto lo tomaba en brazos y lo abrazaba.

—¡No Juan! —Murmura, mientras toca con delicadeza el cabello azabache de su novio. Su mano, temblorosa.

—Lo siento, Antonio. —Murmuran mis labios en tanto bajo la mirada al suelo. Una lágrima, comienza a rodar por mi mejilla mientras siento, cómo mi corazón se arruga por aquello.

—¿Quién le hizo esto a Juan? —Voltea su rostro, mojado por sus lágrimas y me mira fijamente.

—Fueron ellos. —Señalo con la mirada a los encapuchados que aún están inconscientes tras de mí. —Yo intenté, pero... —Antonio me interrumpe.

—¡Los mataré! —Grita, levantándose del suelo y corriendo hacia la dirección dónde estaban los encapuchados. Yo, me interpongo con él y le sujeto de los hombros.

—¡No lo hagas! —Meneo mi cabeza en negación, luchando con Antonio quién trata de zafarse a toda costa de mi agarre. —¡No vale la pena que te ensucies las manos por ellos! —Sollozo, viendo, cómo éste, deja de luchar y cierra sus ojos con fuerza, inclinando su cabeza hacia abajo.

—Tienen que pagar por lo que hicieron... —Dice entre llantos, su nariz, tapada por el tanto llorar. Yo, rápidamente, le halo hacia mí y le abrazo con mucha fuerza.

Mi rostro, pegado a su cuello mientras éste, rodea sus brazos alrededor de mi cuerpo.

—Yo lo vengaré por ti... —Murmuro, y el chico de los anteojos rojos, se echa un poco hacia atrás y me mira fijamente.

—¿Te vas a ensuciar tú las manos? —Pregunta con lágrimas en los ojos.

—Mis manos ya tienen su sangre, Antonio. —Digo, y siento, cómo aquellas palabras queman mi garganta al salir de mi boca. —Y no pararé, hasta vengar cada una de las muertes que estos hombres nos han causado. —Digo y éste asiente débilmente.

Vontrom Wolfrahan ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora